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Marta Abreu: hija ilustre de Santa Clara

Publicado: 2015.11.13 - 08:38:15   /  web@radiorebelde.icrt.cu  /  Ruth Soto Falcón
  

Marta Abreu: hija ilustre de Santa ClaraCuando en Cuba se dice Marta Abreu de inmediato viene el paralelismo con la Universidad de Las Villas que lleva su nombre. Mucho le debe esta provincia cubana a doña Marta que entregó sin pensarlo buena parte de su inmensa fortuna para contribuir al desarrollo de su ciudad natal. Por eso hoy 13 de noviembre, fecha de su nacimiento, evocamos el legado de esta mujer que ha sido calificada por muchos como: La benefactora de Santa Clara.

Filántropa de profesión y caritativa de espíritu, así era Marta Abreu quien se obsesionó con la idea de darle el mayor esplendor a su ciudad. Aún hoy quien recorre Santa Clara puede escuchar las historias de esta increíble mujer que ayudó a la construcción de numerosas obras de utilidad pública y a la realización de grandes acciones de beneficencia.

El Teatro de la Caridad, joya de la arquitectura colonial santaclareña, la construcción de puentes, un puesto de servicios médicos, la introducción de algunos adelantos científicos de la época como el observatorio meteorológico, la planta eléctrica, la línea férrea desde el municipio de Encrucijada hasta la ciudad de Santa Clara y posteriormente la terminal de trenes llevan hoy la esencia de su nombre, pues fue ella quien ayudó a crearlos.

Su inmensa labor benefactora la llevó también a preocuparse por los desposeídos y fue así que ordenó la construcción de los asilos San Pedro y Santa Rosalía para dar cobija a los más pobres. La educación también formó parte de sus planes porque siempre creyó en la inmensa libertad que da la cultura. Fruto de esta idea surgió la creación de dos escuelas para niños de raza negra que no tenían la oportunidad de instruirse.

Su bondad no parecía tener límites y la vocación de ayudar se le volvió casi una obsesión. Marta Abreu mandó a remodelar un local desocupado para darle hogar a 20 familias que no tenían techo en la ciudad de Santa Clara.

Marta Abreu:  hija ilustre de Santa ClaraCuentan que en uno de sus viajes por Suiza observó detenidamente unos lavaderos públicos y entonces pensó que aquella sería una excelente idea para que las mujeres pobres de su villa dejaran de realizar las faenas en el río y pudieran hacerlo a la sombra y sin fatigarse. Se dice también que su alma bondadosa llegó hasta el sentir de los presos, pues mandó a fabricar un tipo de esposas especiales para que no se les dañara la piel mientras eran trasladados.

Marta sintió mucho amor por su ciudad, tanto que cuando la villa cumplió 198 años de fundada quiso regarle un precioso obelisco dedicado a la memoria de Juan Martín de Conyedo y Francisco Hurtado de Mendoza para ubicarlo en la entonces Plaza de Armas, hoy conocida como Parque Leoncio Vidal.

Pero no solo sus inquietudes buscaron el progreso de la ciudad. Ella se empeñó también en conseguir la realización de un bien común y de mayor envergadura: la libertad de Cuba. Por eso doña Marta destinó también grandes recursos financieros a la lucha armada que libraban los cubanos del siglo XIX para lograr la definitiva independencia de la isla.

Fue ella quien organizó a mediados de 1896 tres expediciones destinadas a Las Villas y Camagüey. Su voluntad de ver a Cuba libre la llevó también a ocultarse bajo los seudónimos de Ignacio y Jimaguayú, para pertenecer a una lista de donantes con 800 mil pesos en oro para la Guerra Necesaria.

Cuando la salud de Marta Abreu se quebró fue necesario aplicarle urgentemente una intervención quirúrgica, pero su corazón dejó de latir en 1909. Su esposo no pudo soportarlo y unos meses más tarde se quitó la vida. Y es que sabía la talla de esta gran mujer que había perdido no solo él sino también toda Santa Clara, toda Cuba.

 
 
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