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Campiña con aroma de mujer

Publicado: 2012.08.14 - 00:33:25   /  web@renciclopedia.icrt.cu  /  Daynelis Rodríguez Peña
  

Musicóloga y pedagoga cubana María Teresa Linares A los 92 años de edad, la musicóloga y pedagoga María Teresa Linares sigue con aspiraciones profesionales que la guían a seguir impartiendo sus conocimientos sobre la música nacional, en los más prestigiosos centros académicos de Cuba y el mundo.

Razones sobran entonces para que este 14 de agosto volvamos a ella, y nos hagamos cómplices de su vida y de la vitalidad envidiable que posee.

¿Haber recibido clases de piano en la niñez y cursar estudios en el Conservatorio Municipal de Música de La Habana le hizo más accesible su camino hacia la investigación musical?

De alguna forma sí. Yo estudié música en el Conservatorio pero me dediqué a utilizarla como objeto y análisis, porque no me dio por cantar, aunque si canté en un coro profesional. Pero lo que más desarrollé fue la vinculación de esa música popular con el pensamiento del campesino, del creador.

¿Su padre influyó en esta decisión?

No. Él era español y su mundo fue la literatura.

¿Cuándo comienza su interés investigativo por la música cubana?

Cuando conocí a Argeliers, porque yo había aprendido música clásica y cantaba en la Coral de La Habana. Estando en ese coro, la directora que atendía a otros, me llevaba para ensayar y eso me ayudó a formarme como directora coral.

Hubo un tiempo en el que se organizó un coro muy grande por María Muñoz de Quevedo, al frente de la Catedral, y ahí fue donde conocí a Argeliers. A partir de ese momento mi casa que era muy grande, y en la cual yo tenía un buró, un librero y una pizarra en una de las saletas, fue el rinconcito de ambos para transcribir y planificar todas las investigaciones que hicimos tiempo después.

¿La vida entre dos musicólogos va más allá de la música?

Por supuesto. Y más si son marido y mujer, como tuvimos la suerte de ser nosotros. Es verdad que hicimos muchas cosas juntos, pero realizamos otras separados. Tenía que ver con nuestros intereses investigativos.

Después de casados cada cual iba por su lado. Recorrimos, con hijos y todo, la Isla entera haciendo encuestas y entrevistas para el posterior análisis de la música cubana.

Recuerdo que como era buena mecanógrafa, yo le pasaba siempre sus trabajos en limpio con un método que seguí por toda la vida: ponía en la máquina de escribir un papel largo a tres espacios y mecanografiaba a la velocidad que él me dictaba.

Lo de tres espacios era porque había veces que le venían las ideas, y la rapidez de la mano no le alcanzaba para escribir. Entonces me dictaba según se le ocurría, y en la parte en blanco podía hacer anotaciones y rectificaciones.

Así, en una noche, nosotros armábamos un trabajo. Luego se lo llevaba, lo rectificaba, le iba agregando y me lo volvía a traer para que le hiciera una segunda copia. Ya pasado en limpio, tocaba el turno a la copia definitiva para la imprenta.

¿Qué lugar ocupa la enseñanza en la vida de María Teresa Linares?

Mi etapa de trabajo fue toda de enseñanza así que es un lugar principal. Yo me propuse que cada cosa que estudiara y fuera aprendiendo, tenía que transmitirla y practicarla; y de hecho creo que tuve acierto porque enseñé a muchas personas.

Claro que yo solo no desarrollé el magisterio en el Conservatorio municipal, sino también en los Cursos de verano de la Universidad y, de forma general, estuve para todo el que me necesitó.

¿Cómo es esa historia de que primero le gustaba la música barroca y la clásica y luego se fue interesando por la contemporánea?

Son etapas que uno tiene en la vida. Porque es verdad que me gustaba esa música, pero el hecho de conocer y trabajar con Argeliers cosas populares y sacras, me armó de una serie de elementos que pude combinar y recepcionar perfectamente, para luego analizar elementos de cualquier género.

¿Siente predilección por la música campesina?

La música campesina tiene su historia y eso no se puede borrar ni cambiar. Es una música tan integrada a la voz del hombre y del pueblo cubano que está en los genes nuestros. Es un principio dentro de las artes, es la esencia.

Y tengo la necesidad de analizarlas todas, pero mi vida se inclinó más hacia el campesino, el hombre de pueblo…

Tuvo la oportunidad de dirigir el Museo Nacional de la Música en el período de 1984 a 1997. ¿Qué momentos y eventos importantes distinguieron esos años?

Hicimos muchos conciertos y recibimos músicos extranjeros. Recuerdo personas que venían de Italia, con discos y libros para la institución. Además de los músicos cubanos que siempre hicieron sus aportes.

Usted y Argeliers sentaron las bases metodológicas de una escuela musical cubana. ¿Cómo se conformó ese método de análisis?

A base del trabajo que hacíamos de nuestras investigaciones. Todo lo que desarrollamos fue estudio de campo: cara a cara, directo con el creador.

Si nunca se me olvidarán todas las dificultades que atravesamos para hacer el disco sobre cantos Arará.

Cuéntenos un poco

Varias estudiantes de musicología fueron conmigo a Jovellanos, y fue la primera vez que alguien penetró en ese cabildo. A Argeliers lo habían rechazado ya, y también a Martínez Furé.

Por supuesto que a nosotras igual; pero empezó a llover fuerte y la señora nos dijo que pasáramos. Resulta que el hombre de la casa, que se había negado a que entráramos y grabáramos, tenía que venir para La Habana y fue un alivio que nos dejara solas.

Cuando serían como las siete de la noche, se me encendió la chispa al sentir el frío que hacía y le dije a un muchachito: “Vete allí a la esquina, donde hay un bar, y trae una botella de vino”. Brindamos para entrar en calor y mientras esperábamos a que escampara yo le insistía a la mujer sobre la necesidad de que sus tradiciones no se perdieran y quedaran para la posteridad.

Tanto fue la insistencia que cuando escampó, la señora le dijo a su hijo: “Miguelito, coge la bicicleta y ve a buscar a los músicos”. Vinieron los tamboreros, sacaron los tambores sagrados y empezaron a tocar. Terminamos a la una de la madrugada, pero hicimos el disco de los cantos Arará.

Y eso me hizo feliz, como lo soy ahora, por todo lo que he logrado transmitir.


 
 
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      lme / cuba / lmarque@renciclopedia.icrt.cu
    16.08.2012 - 3:50 pm
      Muy buen trabajo periodista Daynelis. Maria Teresa Linares es una bella dama que ha vivido para la música

     


    "La noción del bien flota sobre todo, y no naufraga jamás"  

    José Martí  
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