El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CCPCC) y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, asiste al acto por el Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución José Martí, en la capital.
Raúl está acompañado por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Partido y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y por Miguel Díaz-Canel, miembro del Buró Político y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, junto a otros dirigentes de organizaciones políticas y de masas, e invitados.
Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) expresó que “Este desfile es la demostración de que la principal tarea del movimiento obrero cubano a partir de este momento es continuar la construcción del modelo económico cubano y dar continuidad a los acuerdos adoptados en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) con la activa participación comprometida de nuestros trabajadores”.
En su alocución dirigida a los millones de obreros y obreras que en el mayor archipiélago del Caribe marchan hoy en cuadro apretado para celebrar el Día Internacional del Trabajo, el dirigente reiteró que la meta del movimiento obrero es hacer suya la convocatoria para construir una sociedad socialista eficiente, productiva, próspera y racional en el uso de los recursos, poniendo en primer plano el trabajo, la disciplina, el orden y el respeto.
El líder sindical manifestó que hoy los cubanos celebramos a lo largo y ancho del país el Dia Internacional de los Trabajadores, marchando en bloqueo compacto y colorido bajo la convicción de que Por Cuba los trabajadores siempre estarán con unidad y comprmiso con los líderes históricos de la Revolución. Este desfile, dijo, es un respaldo a la Actualización del Modelo Economico.
Por la histórica explanada que lleva el nombre del Héroe Nacional de Cuba, más de 600 mil capitalinos y amigos foráneos llegados de otras latitudes marcharán este Día Internacional de los Trabajadores, la fiesta más importante del movimiento obrero mundial.
Desde bien temprano, reportes radiales e imágenes televisivas dan cuenta de la entusiasta movilización de cientos de miles de compatriotas, que protagonizarán en plazas y parques del mayor archipiélago de las Antillas un Primero de Mayo irrefutable para quienes dudan del Socialismo cubano.
Cuando algunos acá, y fuera de Cuba, ponen en tela de juicio la supervivencia de la Revolución, millones de trabajadores, estudiantes, campesinos, amas de casa, artistas, cuentapropistas, intelectuales, combatientes y jubilados se proponen marchar en cuadro apretado, en expresión de unidad en torno al Partido Comunista, tras su VII Congreso.
Conciencia plena de por qué desfilarán hay en cada uno de ellos, junto a motivaciones como la de que en el año de su 90 onomástico el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, se sienta más convencido que nunca de que su pueblo, y los ideales de justicia social por los cuales siempre ha luchado, jamás serán defraudados.
También lo harán porque hace falta recordar al mundo que no obstante el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, sigue casi intacto el criminal bloqueo económico, comercial y financiero y tampoco hay señales claras de la devolución del territorio ocupado por la ilegal base naval de Guantánamo.
Otra demanda que se reclamará este domingo en cada plaza o parque será el fin de las campañas mediáticas y subversivas contra Cuba, batallas estas a las que se unirán miles de visitantes extranjeros, llegados en representación de sindicatos, partidos y organizaciones, además de turistas.
Sin dudas, serán testigos -y partícipes- de un momento histórico no solo para la mayor de las Antillas, sino para América Latina, pues también desde acá se hará sentir la solidaridad militante con los pueblos de la región, y en especial con los de Venezuela, Brasil y Argentina, cuando el neoliberalismo intenta poner fin a gobiernos progresistas.
Mientras la radio y la televisión cubanas advertían que por minutos aumentaba la cifra de compatriotas que se dirigían a los puntos de concentración, y aunque el astro rey no mostraba sus primeros rayos, ya se hacía sentir el colorido de banderas y pancartas con mensajes alusivos a la fecha, junto al bullicio, siempre alegre y entusiasta, de hombres, mujeres y niños. (Con información del Portal de la Radio Cubana).