
De Sabaneta de Barinas nos llegó su luz...Bendita Elena de Chávez, entre todas las mujeres por regalar el fruto de su vientre a las masas.
Poseedor de la verdad más certera: la del que anda armado sólo con amor; una fuerza inquebrantable cual corazón de diamante; una sonrisa que no apagarán jamás ni las cataratas del Niágara; y un andar firme y seguro por la Cordillera de los Andes que le miró crecer y multiplicarse como hombre, amigo, soldado, pueblo... Así le recordaremos siempre, así como vivió y sirvió a su gente y al mundo.
Gigante que se paseó por La América mostrando a través de su caleidoscopio de esperanza que la felicidad, la paz y la prosperidad son más que una posibilidad para estas tierras.
Chávez...La mano fiel, el beso suave, los ojos futuro, la voz del pobre. Su promesa fue levantar a La América toda. La nuestra ha de ser digna de aquella; la nuestra es velar porque cada día esta tierra florezca en su nombre y el de todos los que como usted desaparecieron físicamente luchando por lo que para algunos resultaba utopía.
Sus calles viven hoy un Caracazo de apoyo, de lagrimas, de recuerdos. Hombres, mujeres, niños y ancianos se visten del color de la sangre; una gran marea roja custodia lo logrado.
!Aló, presidente!: Le habla su pueblo, desde Venezuela, Cuba, Bolivia, Argentina, Ecuador, Nicaragua, Honduras y demás naciones del mundo que creen en la libertad y la igualdad del hombre, donde quiera que esté, sabemos que nos mira y nos cuida,y escuche bien: Aquí no se rinde nadie...Patria, Socialismo o Muerte, esa será siempre nuestra bandera.