
Ayer salí a las calles de la ciudad y siete, de las once entrevistas que realicé, eran precisamente de mujeres. Mujeres cubanas que me transmitieron su profundo sentir por la muerte del líder bolivariano Hugo Chávez con la voz entrecortada.
Me decía Lourdes Inés, una doctora capitalina, que fue una noticia muy fuerte y conmovedora.
“Chávez para nosotros ha sido un líder, como nuestro Comandante de la Revolución y, realmente, es un dolor muy grande el que sentimos. Es casi como si no pudiéramos continuar, pero seguimos en la lucha y sabemos que toda Latinoamérica junto a Venezuela y Cuba vamos hacia adelante”.
Estas palabras brotaron de una comprometida mujer, que hoy -como millones en el mundo- celebran su día internacional.
Solo que es una jornada diferente, porque alguien importante se ha ido de nuestro lado.
“El Comandante bolivariano se nos fue, pero nos queda la inmensidad de su pensamiento, la bondad de sus acciones y el legado imperecedero de luchar por la América toda”.
Así me expresó su sentir Sucel Rivero, joven de solo 15 años de edad, quien antes de su conversación dejó brotar una lágrima al contarme del nudo en la garganta que sintió al saber sobre el fallecimiento de Chávez.
Y es que la muerte de este gigante latinoamericano ha causado en las mujeres del continente y, principalmente en las venezolanas, un enorme dolor.
El por qué se encuentra en la defensa que emprendió por sus derechos y el sistema de leyes que estableció a su favor, dignificándoles su papel en la sociedad.
A ellas les brindó un hogar seguro, les dio salud, educación, les enseñó a creer en su comunidad, a integrar activamente sus consejos comunales y a ocupar cargos importantes en el medio gubernamental.
Por eso el respeto y la admiración que manifestó una de las mujer bolivarianas, durante la caminata que acompañó el cuerpo del Presidente hacia la Capilla Ardiente de la Academia Militar en Caracas.
"Chávez es y será siempre lo más grandioso que tuvo la patria venezolana. Estoy agradecida por el apoyo que le dio a todo nuestro pueblo. Él me hizo sentir orgullosa de ser venezolana y de haber nacido en esta patria hermosa.”
Así fue Chávez con la mujer. Cuanta prueba de ese amor nos demostró en la dedicación a sus hijas, a sus ciudadanas, a su mamá y hasta un espacio para su abuela Rosa Inés siempre tuvo, esa segunda madre a quien daba gracias por encaminarlo hacia la vida militar.
Entonces para él, que profesó tanto cariño hacia las féminas comprendiendo a cabalidad las palabras de Martí, cuando dijo que toda la patria está en la mujer, dedicarle un ocho de marzo es compromiso infinito con su memoria, para honrarlo y bendecirlo por siempre.