Las coordenadas para su ubicación responden a las intersecciones de la Avenida Salvador Allende en La Habana y la transitada Calle G, donde se erige majestuoso, al estilo exquisito del Art-Decó, el vistoso edificio de la Facultad de Odontología de la capital, que lleva por nombre Raúl González Sánchez, en homenaje al joven revolucionario cubano que fuera asesinado un 2 de septiembre de 1958, en las inmediaciones de la Institución.
Recordarlo, aunque para muchas personas no sea tan conocido, significa rendirle homenaje a la generación estudiantil de la primera y principios de la segunda mitad del siglo XX, en la que jóvenes comprometidos con la causa revolucionaria hacían hasta lo imposible por pertenecer al nuevo movimiento de lucha que se gestaba en la Cuba neocolonial.
Permanente y profunda, entonces, ha de continuar siendo la huella del joven Raúl González, estudiante de cuarto año de Odontología, quien pretendió -en el mismo momento que fue asesinado impunemente- incorporarse a las tropas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, para luchar en las montañas del Escambray contra el régimen de Batista.
Del hecho, solo nos separan 55 años, pero a pesar del medio siglo transcurrido, Raúl sigue vivo en las clínicas, laboratorios y aulas de la Facultad capitalina, que se honra con llevar su nombre.
Al rimo de la vida hoy, la Institución docente y asistencial continúa reviviendo con el trabajo diario sus mejores tradiciones históricas, presentando en el largo bregar de cien años resultados importantísimos obtenidos en colaboraciones internacionales, marco en el que se han constituido Facultades de Estomatología y Proyectos de solidaridad, beneficiosos para las instituciones académicas y para los pueblos con los cuales nuestro país colabora.
De manera que estamos hablando de una huella histórica de la Estomatología Cubana, en la que se recogen las acciones de amor patrio de varias generaciones de estomatólogos que se negaron y niegan en tiempos difíciles a abandonar a su pueblo y a su Universidad, para permanecer en un país que exige de ellos su firmeza y profesionalismo.