Cientos de miles de cubanos volvemos hoy Primero de Mayo a las calles en todo el país. Es día de fiesta popular, que une a obreros y campesinos, intelectuales y estudiantes, mujeres y combatientes, jóvenes y niños.
Así ha sido desde que la Revolución victoriosa en 1959 sacudió los cimientos de la sociedad para hacerla más justa y humana, y el pueblo ganó conciencia política de la importancia de la unidad para avanzar y defender tan complejo proceso de transformaciones.
Este Primero de Mayo ríos humanos llenan de alegría y colorido las plazas principales de nuestras ciudades, para reafirmar su compromiso con el presente y el futuro de la patria. Fidel también está y estará siempre. Guiando la marcha indetenible de un pueblo que tiene ante sí el reto de perfeccionar su obra, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como quiso el Comandante.
La Revolución no es la obra de un día ni de un año; es obra para siempre en lo adelante. Es una obra eterna, en la cual el actor fundamental es el pueblo, son los trabajadores, sentenció su líder histórico, Fidel Castro. Y en lo adelante la sabiduría de su pensamiento seguirá aportando razones y bríos para que Cuba logre su meta de forjar una sociedad socialista y próspera.
Hoy es un día de movilización para rendirle homenaje con la convicción de que el pueblo no le fallará ni renunciará jamás a sus conquistas ni a sus principios.