
Un manto gris cubrió mi cielo para enlutarlo esta fría tarde del quinto día de marzo. Aquí en La Habana, la triste noticia sobrecoge el espíritu: ha cesado la respiración continua de Hugo Chávez Frías, líder histórico de la Revolución Bolivariana de Venezuela. Carismático y gallardo militar devenido Presidente, que consagró con auténtico amor, la vida a su pueblo.
En medio del profundo dolor que la pena embarga, dejo estas letras respetuosas y cercanas al duelo de sus familiares y el pueblo venezolano que lo adora y expresan su consternación; al mismo tiempo, crece la voluntad y firmeza para proseguir acariciando los sueños de Bolívar y de Chávez; conscientes de que el alma de los seres humanos, no se extingue con la muerte física.
Las enseñanzas de amor al prójimo y a la Patria Grande perdurarán como escudo y espada protectora de la obra que él deja a su pueblo, a Latinoamérica y al mundo.
Querido Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, que su cuerpo físico descanse en paz, con la certeza de que sus ideas serán abono vitalicio en fértiles tierras, donde su luz hará brillar y gritar las piedras latinoamericanas, como usted nos enseñó con paradigmático amor y consagración por la obra edificada.-