
Uno de los centros culturales más importantes de La Habana, y de toda Cuba, se encuentra en el mismo centro de la ciudad, allí donde se levanta de forma majestuosa una construcción de 138 metros y medio sobre el nivel del mar y confluyen algunas de sus avenidas principales, donde también se levanta un monumento de mármol erigido al Apóstol de Cuba y todos reconocen la Plaza de la Revolución José Martí, nombrada así desde 1961.
Hace 25 años, el 28 de enero de 1996, el Comandante en Jefe Fidel Castro dejó inaugurado en ese sitio el Memorial José Martí con un concierto del destacado pianista cubano Frank Fernández, para ofrecer el panorama más completo de la vida del Héroe Nacional a través de sus cuatro salas expositivas.
Los que acuden al recinto, en su mayoría niños, adolescentes y jóvenes, ya sea mediante visitas espontáneas o dirigidas, pueden ver el resultado de un profundo trabajo investigativo que atesoran sus salas y las muestras de objetos personales y fotografías de exquisita selección.

Pero el Memorial ha sido mucho más. Allí se ha rendido tributo, durante sus honras fúnebres, a destacadas personalidades del ámbito de la Revolución y la cultura, entre las que se destacan Blas Roca Calderío, Juan Marinello, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Celia Sánchez, los restos traídos desde Bolivia del Comandante Ernesto Che Guevara, Vilma Espín, Juan Almeida y el Comandante en Jefe Fidel Castro.
También los asistentes pueden acceder a la sala de exposiciones transitorias para deleitarse con las muestras de destacados artistas de la plástica, al pequeño teatro sede de conciertos, actos y conferencias; a la compra de libros, postales y artesanía cubana, así como ascender al mirador, ubicado en lo alto de la torre, y desde donde se observa de manera particular una hermosa panorámica de La Habana, desde diferentes ángulos y dimensiones.

Para orgullo de los cubanos, el Memorial resulta una fuente de homenaje permanente para conocer de cerca la vida del Maestro. En su interior los murales de cerámica veneciana verde, diseñados por el artista Enrique Carabia, entregan mediante letras laminadas en oro los textos de cerca de noventa citas de José Martí, escritas o dichas en diferentes momentos de su vida.
Para el logro de lo que es actualmente el Memorial, allí desde sus inicios confluyeron museólogos, coleccionistas y artistas de reconocida trayectoria. Después se incorporaron elementos de la modernidad tecnológica que hicieron avanzar el trabajo de los restauradores, copistas que hicieron reproducciones muy particulares de los originales, con el compromiso de no despojar de su patrimonio a los museos del país.
Lo importante de estas dos décadas y media de funcionamiento del Memorial ha sido mantener la concepción moderna y atractiva dentro de la museología, el proyecto estético y de buen gusto para entregar el mensaje ideológico y la historia de forma amena al público al que va dirigido, con acertadas propuestas de calidad que lo han hecho trascender y lograr una armonía entre la enseñanza y la belleza.
Un Memorial para todos los cubanos, un digno tributo a la fecunda vida y obra de José Martí.