

Este jueves la Plaza de la Revolución José Martí -a pocas horas para el domingo- impresionaba como si ya viviéramos el Primero de Mayo.
La visité en dos momentos; durante toda la mañana, trabajadores y especialistas, expertos en telecomunicaciones y montajes, precisaban detalles para dejar en perfecto estado todas las instalaciones y sus requerimientos.

Los vehículos móviles de la televisión cubana y de la emisora nacional Radio Rebelde, para las transmisiones por control remoto, en vivo y en directo, se encuentran prestos a ofrecer al pueblo cubano y al mundo, los pormenores del acontecer noticioso durante esta celebración en La Habana por la fiesta del proletariado mundial.

En la tarde y casi entradas las primeras horas de la noche, el entusiasmo era aún más evidente. Miles de jóvenes estudiantes de las Escuelas Camilo Cienfuegos conocidos popularmente como “Camilitos” ensayaban las coreografías que protagonizarán como integrantes de la pizarra humana con animaciones.

Himnos, marchas y partituras alegóricas a la fecha interpretará la orquesta creada para la ocasión tan especial y que conforman músicos de diferentes agrupaciones y bandas orquestales del país.
Banderas rojas, azules y blancas, colores de nuestro estandarte patrio, engalanan toda la Plaza, que recibirá este domingo a más de 600 000 trabajadores de la capital junto a sus familiares en un desfile por la unidad revolucionaria, consagrado al cumpleaños 90 de Fidel y que comenzará como se ha informado con la representación de los trabajadores de la Educación.
Este jueves los azules de nuestro cielo se mostraron aún más atractivos, el Sol iluminaba con mayor intensidad como si advirtieran el entusiasmo.
Turistas internacionales acudían constantemente al lugar donde todo está listo para la fiesta del movimiento obrero cubano. Un señor visiblemente emocionado filmaba sus vídeos y me pidió que le tomara sus fotografías. Luego me comentó: “Es que solo en Cuba son así de alegres y coloridos los Primeros de Mayo. Qué felicidad me provoca estar aquí”.
Todo presto a la fiesta del proletariado, en la Plaza de la Revolución José Martí. Así debí titular esta crónica pero me aferro a las prerrogativas que en genuina festividad patriótica sustentan mi andamiaje emocional… Es que a pocas horas del Primero de Mayo, la Plaza, más que lista, está muy bella, mejor decir, ¡reluciente!