
San Juan de los Remedios, testigo mudo de muchos acontecimientos durante su larga vida, ahora presenciará la celebración de su aniversario 505, el próximo 24 de junio, de una forma diferente, en etapa recuperativa por una pandemia que afecta a gran parte del planeta.
A su extensa historia se añade esta celebración, sin jolgorios populares, pero que no pasa inadvertida para los hijos de la Octava Villa fundada por los colonizadores en Cuba, con trabajos voluntarios y realización de obras sociales.
Urbe del centro de Cuba, destaca por sus abundantes leyendas y tradiciones, de fuerte arraigo popular, lo que añade un atractivo singular para los visitantes.
Una bien conservada arquitectura colonial detiene el tiempo en la percepción de viajeros retrotraídos a algunos siglos atrás, apreciación fortalecida en el conocimiento de los valores construidos e intangibles, en poder de los orgullosos pobladores.
La fiesta de San Juan, cada 24 de junio, se ubica entre las más antiguas de Cuba, llena de mágicas leyendas como la escenificación de la captura del Güije de la Poza de la Bajada, especie de diablillo travieso, feo, peludo y cabezón.
Los moradores de la ciudad recuerdan los orígenes, allá en 1515, con el asentamiento de un grupo de españoles en el lugar conocido como Santa Cruz de la Sabana de Vasco Porcallo, donde una treintena de años después San Juan de los Remedios se convertiría en la octava villa de Cuba.
Importantes resultan también Las Parrandas, festejos del 24 de diciembre y que tienen fama nacional por la belleza de sus carrozas y la originalidad de los fuegos artificiales.
A primera vista, en el centro histórico, Monumento Nacional desde 1980, se destacan la plaza de la Reina Isabel II, hoy parque José Martí, construido en 1815 y la cafetería El Louvre, abierta en 1866.
Sobresale la Parroquial Mayor de Remedios San Juan Bautista, que data de la fundación de la localidad hace 505 años, con una fisonomía que transitó por los más variados códigos arquitectónicos para permanecer en la actualidad como una joya del barroco cubano.
Otros atractivos exhibe la urbe tales como la vivienda del insigne músico Alejandro García Caturla, la única estatua de la Libertad erigida en la ínsula y un museo histórico, quinto de los creados en el país.
Remedios, seductora como el buen vino, con sus calles adoquinadas por donde la vida transcurre con el paso del tiempo, llega segura al aniversario porque la pandemia pasará bajo la custodia de sus hijos, quienes cuidan el tesoro construido e intangible.
Volverán en el futuro el jolgorio y redivivas tradiciones, mientras las personas llenarán las añejas vías de la Octava Villa de Cuba, urbe testigo de que la solidaridad y el amor vencerán todos los males.