
Como coincidente jugada del tiempo el pasado 9 de agosto -cuando se cumplirían 27 años de la última presentación de Freddie Mercury junto a su banda de rock Queen- el pueblo de Cuba recordó a esa gloria de la música internacional desde el teatro habanero Karl Marx en una velada sin precedentes, organizada por el proyecto Lucas.
La apertura del espectáculo con la página "Barcelona" en la interpretación de la soprano Milagro de los Ángeles y David Blanco (uno de los creadores de esta cita junto a Juan Carlos Rivero y Orlando Cruzata) devino momento de emoción para los seguidores del cantante, compositor y músico británico; que abarrotaron el teatro más grande de Cuba con capacidad para 5500 espectadores.
Reconocidos temas de la autoría de Mercury como Bohemian Rhapsody, Somebody to Love, Mr. Bad Guy, entre muchos otros, fueron interpretados en esta gala-homenaje por los prestigiosos músicos cubanos Ernesto Blanco, Laritza Bacallao, el cuarteto Sexto Sentido, Opera de la Calle, Deja vu, el grupo Moncada al que se unió Rigoberto Ferrera, Extraño Corazón que se hizo acompañar por el guitarrista noruego Steinar Seland, Grettel Barreiro, Dayany Gutiérrez, Eddy Escobar y su grupo, Lizzi y su grupo Miel con limón, Equilibrio, el DJ Iván Lejardi, la Orquesta de Cuerdas de la Escuela Guillermo Tomás, algunos de ellos apoyados con coreografías de Roclan Gonzalez, así como por la compañía Havana Queens.
Este espacio contó además con la conducción del destacado músico y compositor Jorge Gómez; quien en acertadas intervenciones llevó a los presentes, de los años 40 a los 90, en un recorrido por la vida y obra de Freddie.
Imágenes y videos del reconocido intérprete de poderosa voz y extravagantes puestas en escena se proyectaron minutos antes de iniciar este homenaje en su memoria, y se podían observar las miradas curiosas de los más jóvenes; las expresiones de nostalgia y admiración de quienes le siguieron desde siempre; y el tararear de aquellos que prefieren sus eternas letras.
Podemos aseverar que este encuentro con el dios Mercury tuvo el más feliz de los finales; sucedió con la presencia en escena de todos los músicos participantes cantando una de sus más interpretadas composiciones: We Are the Champions. Así lograron poner al Karl Marx totalmente de pie; mientras recibían ovaciones, aplausos y gritaban a viva voz: ¡Gracias Freddie!







