Intensa actividad cultural en Cuba en el 2025

Intensa actividad cultural en Cuba en el 2025
Foto: http://lapapeleta.cu/

El 2025 estuvo marcado por una intensa actividad cultural en Cuba, a pesar de las tensiones económicas, las limitaciones energéticas y el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos; vitalidad expresada en festivales, homenajes, exposiciones, estrenos, giras y celebraciones comunitarias que reafirmaron el papel de la cultura como fuerza espiritual de la nación.

En el XXIX Festival Encuentro de Trovadores Longina, del 8 al 12 de enero en Santa Clara, lo dedicaron a la compositora, guitarrista e intérprete cubana Marta Valdés (1934-2024); varias generaciones de cantautores y artistas pertenecientes a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) tuvieron su espacio para la promoción y el crecimiento.

Desde el mismo mes de enero, el calendario cultural ponderó la VI Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, celebrada del 28 al 31 en el Palacio de Convenciones.

Allí, intelectuales, académicos y representantes de organizaciones internacionales debatieron sobre paz, justicia social y diversidad cultural que consolidaron a Cuba como espacio de diálogo global.

Casi en paralelo, del 26 de enero al 2 de febrero, se desarrolló el cuadragésimo Festival Internacional Jazz Plaza 2025, con sedes en La Habana y Santiago de Cuba -y presentaciones por vez primera en la capital villaclareña- que reunió a figuras consagradas y jóvenes talentos del jazz cubano y extranjero.

Más de 150 agrupaciones deleitaron a los públicos más exigentes del género, en una cita que honró al maestro Frank Fernández en sus 80 años de vida, así como al aniversario 65 de la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y las dos décadas del Coloquio Internacional Leonardo Acosta in Memoriam, apartado teórico que acompaña de manera tradicional al evento.

En febrero, instituciones culturales realizaron jornadas de homenaje por el aniversario 95 del natalicio de Armando Hart, figura esencial de la política cultural cubana, mientras presentaciones de libros, paneles académicos y actividades juveniles, destacaron su pensamiento humanista y su legado en la formación de valores.

Quizás uno de los acontecimientos más aclamados del año resultó la esperada Feria Internacional del Libro de La Habana, del 7 al 16 de febrero en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, la cual entre otros espacios, se mantiene como el evento cultural más masivo del país, con participación de editoriales cubanas y extranjeras y dedicado a la República Popular China como país invitado de honor, y a la escritora cubana Mirta Yáñez.


Notable también la Fiesta del Tambor “Guillermo Barreto in Memoriam”, que reunió a destacados músicos cubanos y foráneos, uno de los festivales más importantes de la música popular en Cuba, e incluyó actividades en teatros, casas de la cultura y espacios comunitarios del 24 al 30 de marzo, en la capital cubana.

Se destacó también el XXIX Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos “Habana Vieja: Ciudad en Movimiento”, que durante el mes de abril convirtió las calles y plazas del Centro Histórico en escenarios para la danza contemporánea y tradicional, en el cual participaron compañías cubanas y extranjeras, con espectáculos gratuitos y abiertos al público.

Santa Clara hizo brillar su arraigo musical con el XXIX Festival de Música de Cámara “A Tempo con Caturla”, del 6 al 9 de marzo, en ocasión del aniversario 119 del natalicio del célebre músico -y abogado- y dedicado a la enseñanza artística en Cuba.

Un primer semestre durante el cual los cubanos pusieron a prueba todas sus capacidades para preservar la cultura como eje de acciones y diálogos con los públicos, no solo desde la disposición del sistema de instituciones del Ministerio de Cultura, sino, además, desde iniciativas comunitarias que involucraron diferentes grupos etarios y festividades locales e históricas.

El segundo semestre de 2025 confirmó la fortaleza y la resistencia del sistema de instituciones del Ministerio de Cultura, con la preservación de tradiciones y eventos sistemáticos, pese a las carencias energéticas que obligaron a repensar cómo llevar el arte y la literatura al pueblo, y seguir validando la convicción de que Cuba es cultura.

Una de las evidencias lo constituyó el necesario Coloquio Internacional Ernest Hemingway, desarrollado del 25 al 28 de junio en localidades vinculadas al Premio Nobel de Literatura como Cojímar y San Francisco de Paula -además del evento teórico en el Museo Nacional de Bellas Artes- que reunió a investigadores nacionales y extranjeros en torno a la obra y la huella del escritor.

Ese evento fortaleció los lazos académicos y reactivó proyectos de investigación conjunta con instituciones culturales de la capital.

Justo el día en que La Habana cerraba el Coloquio Hemingway, dio inicio en Las Tunas la siempre bien recibida Jornada Cucalambeana, que celebró la tradición de la espinela (décima) y la cultura campesina en El Cornito y hasta el 2 de julio, guateques, concursos de décima y homenajes consolidaron la transmisión intergeneracional de saberes y la presencia de la mujer en la tradición oral.

Con el cumpleaños 196 del inspirador del evento, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (1829-1862), los lugareños pudieron disfrutar en la extensa calle citadina que lleva su nombre de diversas actividades como un guateque infantil, el repentismo de reconocidos poetas, así como de música tradicional y campesina.

También se realizó con éxito el Coloquio 24 Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado en la sala del museo provincial Vicente García, en el cual destacó el panel aniversario 70 de la Controversia del Siglo que encabezaron Jesús Orta Ruiz (1922-2005) y Angelito Valiente del museo provincial Vicente García (1916-1987).

Del 29 de junio al 7 de julio, el Festival Nacional del Humor Aquelarre llenó salas habaneras con espectáculos y homenajes a figuras emblemáticas del género, una vigencia del género como manifestación cultural de masas y su capacidad para dialogar con la realidad social y las nuevas generaciones.

En esta oportunidad se dio justo valor a la inolvidable Juana Bacallao, a 100 años de su nacimiento.

Fructíferos intercambios culturales, danzas y homenajes a tradiciones africanas y caribeñas, reforzaron la proyección internacional de Santiago de Cuba como epicentro regional y dieron mucha mayor altura y relevancia al Festival del Caribe y su Fiesta del Fuego, que celebró su edición 44 del 3 al 9 de julio en esa urbe oriental.

Varadero acogió el Josone Rumba, Jazz & Son, del 25 al 31 de agosto, con una propuesta musical en el célebre Parque, en el cual actuaron más de 30 artistas encabezados por el popular cantante Issac Delgado, y una programación que combinó tradición y propuestas contemporáneas para deleite de público nacional y extranjero.


Atractivas propuestas para los jóvenes salieron, por su parte, del IV Encuentro Oralitura Habana, del 25 al 28 de septiembre, con repentistas de varias provincias y delegaciones internacionales.

La décima y la improvisación poética se reafirmaron como prácticas vivas y espacios de formación popular; en perfecta armonía con modos de hacer de estos tiempos.

Los espacios del Pabellón Cuba reunieron a invitados de Colombia, Argentina, México, Puerto Rico, Chile y España, así como a 30 artistas cubanos, aunque destacaron también sedes como la sala-teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, la Colina Lenin -en el municipio de Regla- y la Casa de las Américas.

Grata noticia recibió la cultura nacional en octubre, cuando el Festival Internacional de Ballet de La Habana “Alicia Alonso” fue formalmente admitido como miembro de la prestigiosa Red de Festivales de Arte de la Ruta de la Seda.

Viengsay Valdés, directora general del Ballet Nacional de Cuba, recibió el certificado que acredita esa membresía en ceremonia realizada durante la XXIV Feria de Artes Escénicas CSIAF (ChinaSPAF), con sede en el Centro de Artes Escénicas Bocom New Bund 31 de Shanghái.


El cierre del año cultural se concentró en diciembre: el 46.º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano -del 4 al 14 de diciembre- y la XXVII Feria Internacional de Artesanía FIART -del 6 al 21 de diciembre, con la provincia de Matanzas como protagonista.

Ambos eventos entregaron reconocimientos, dinamizaron mercados culturales y mostraron la creatividad nacional pese a las limitaciones materiales.

Muy cierto que las carencias energéticas y el bloqueo económico, comercial y financiero exigieron creatividad organizativa, solidaridad institucional y una más ingente optimización de recursos para garantizar la realización de los eventos; pero más que todo, ayudó a proteger el acervo que distingue el arte y la literatura del mayor archipiélago de las Antillas.

Un momento de sumo orgullo llegó el 10 de diciembre, cuando el Instituto Cubano de la Música daba a conocer que declararon a la práctica del Son cubano Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, reconocimiento que honra sus raíces, su proyección universal y el compromiso del pueblo de Martí con la salvaguarda de sus tradiciones.

 

Fuente: Agencia Cubana de Noticias

Redacción Radio Enciclopedia