Nuevo espacio para las infancias en el Festival Internacional Jazz Plaza 2026

Nuevo espacio para las infancias en el Festival Internacional Jazz Plaza 2026

La Casa Corazón Feliz, dirigida por la cantautora Rochy Ameneiro, se incorpora por primera vez al Festival Internacional Jazz Plaza con un espacio dedicado a las infancias, orientado a la formación de públicos y al acercamiento temprano al jazz a través de conciertos e intercambios musicales.

El propósito esencial es propiciar el encuentro entre artistas, estudiantes y niñas y niños, fortaleciendo el vínculo entre creación artística, educación y comunidad, gracias a un programa que se iniciará el miércoles 28 de enero, a las 10:00 a.m., por medio de una clase magistral titulada Soundpainting: lenguaje universal de señas para la composición en vivo.

Dicho encuentro, en colaboración con el XXI Coloquio Internacional de Jazz Leonardo Acosta in Memoriam, estará presidido por la músico y formadora francesa Muriel Scemama, quien, utilizando la música como vehículo para estimular la creatividad y la alegría de compartir, imparte talleres en varias latitudes, para que todos, profesionales y aficionados, puedan practicar la música.

Un poco más tarde, a las 2:00 p.m., habrá un concierto a cargo de la Orquesta Manuel Saumell Sonido auténtico, bajo la dirección del maestro Janio Abreu.

Para la jornada del 29, la Orquesta Juvenil Jazz Band Swing Cubano, dirigida Bruno Villalonga estará actuando desde las 2:00 p.m.; y en la mañana del viernes 30 se espera la Clase magistral: Musicautismo (España), para dar paso en la tarde a Patrice Fisher & Arpa (EEUU), con la participación de la cubana Anayza Núñez y estudiantes del taller de arpas.

Lo hermoso de este nuevo espacio es que niños y niñas y sus familias podrán ver en escena a artistas de sus edades; y cuando eso se da, algo muy poderoso sucede: el arte deja de ser una meta lejana y se convierte en una posibilidad real, dijo Rochy.

No desde la competencia, sino desde la cercanía y la esperanza; además de que el talento se desmitifica. O sea, el jazz, la improvisación y los instrumentos dejan de ser “cosa de adultos” o de élites y se vuelven juego, lenguaje, expresión.

Considera, asimismo, que con acciones como esta, la infancia se valida como creadora y no solo como espectadora; los niños no están “repitiendo”, sino interpretando, arriesgando, escuchando, dialogando musicalmente.

A su vez, agrega, las familias ven florecer otras infancias, y eso ensancha el horizonte de lo posible para sus propios hijos e hijas, creando comunidad: el aplauso no es solo para la destreza técnica, sino para el coraje, la sensibilidad y la alegría compartida.

Rochy es consciente de que la improvisación —tan propia del jazz—, enseña libertad y capacidad para escuchar, valores profundamente humanos que el género regala y que la infancia comprende de manera natural.

Intencionado dentro de un festival como el Jazz Plaza, a quien agradece la oportunidad, además, del acompañamiento de la cooperación española, esto es aun más bello, porque el jazz nace del diálogo y la diversidad, valores que dialogan perfectamente con la infancia.

Poner a niños y niñas en ese escenario es decirles: «tu voz importa ahora, no cuando crezcas». Es un acto simbólico de futuro porque el jazz no solo se preserva, se renueva, concluyó la promotora y artista.

Fuente: Agencia Cubana de Noticias

Redacción Radio Enciclopedia