Celebra Cuba el Día Internacional del Teatro para Niños y Jóvenes

Celebra Cuba el Día Internacional del Teatro para Niños y Jóvenes
Foto tomada de Consejo Nacional Artes Escénicas en Facebook

Hoy se celebra el Día Internacional del Teatro para Niños y Jóvenes, y el Centro Cubano de la Asociación Internacional de Teatro para la Infancia y la Juventud (ASSITEJ Cuba) lo celebrará en grande junto a los creadores y públicos protagonistas del XVI Festitaller Internacional de Títeres de Matanzas (FESTITIM).

Por ello, nadie mejor que el Premio Nacional de Teatro 2020, Rubén Darío Salazar, director del matancero —y universal— Teatro de las Estaciones, para escribir el mensaje de este año, a pedido de ASSITEJ CUBA y su presidenta Kenia Idalmis Rodríguez.

Como si se tratara de un clamor, el destacado artista titula sus palabras «No ser islas dentro de una isla», con el manifiesto propósito de internarse en los retos del teatro dedicado a las infancias y juventudes en la Cuba de hoy.

¿De qué habla el teatro para niños y niñas de la isla más grande de Las Antillas? ¿Qué encuentra el público infantil en los espectáculos que los profesionales y aficionados de la escena nacional les ofrecemos? ¿Qué necesitan ahora mismo los espectadores infantes?, pregunta Salazar confesando que son interrogantes que llegan con frecuencia a su mente, en medio de los desafíos cotidianos que enfrenta la familia cubana.

Foto tomada del perfil de Rubén Darío Salazar en Facebook

Hemos pasado, hace ya buen tiempo, de las influencias absolutas de las historias de los cuentos clásicos y sus planteamientos llenos de magia, al intercambio de aquellos relatos con textos de nuestros autores de hoy, piezas dramáticas que abordan, no todo lo que se precisa, —escribe el también profesor—, problemas como el racismo, las desigualdades sociales, los evidentes cambios climáticos, y la aparición de enfermedades y epidemias difíciles de combatir.

Significa también: la nefasta utilización de la inteligencia artificial que reduce el cerebro y el alma de los pequeños y pequeñas, más la existencia de tensiones geopolíticas que dividen los países y provocan guerras que establecen zonas de amigos y enemigos sin esperanzas de concilio.

El experimentado y comprometido creador plasma en su mensaje, asimismo, que, en medio de tanta calamidad social y humana, las producciones escénicas deberían intentarlo todo; ya que estar atentos a la vitalidad y calidad artística de lo que entregamos es poder ofrecer un resultado que permita a los públicos emociones legítimas, de esas que incitan la imaginación y el desarrollo intelectual.

Llamó a hacer que se comprendan las diferentes perspectivas y realidades para conseguir una mejor convivencia, a vigorizar con el trabajo cotidiano la autoestima y la autoconfianza de los pequeños y pequeñas: y lograr que el arte ayude a reducir el estrés y la ansiedad generada por este difícil período.

Rubén Darío Salazar pidió en sus consideraciones a propósito de la fecha que el mundo dedica al teatro para las infancias, resguardar de los fuertes vientos la memoria cultural de lo que hemos sido, somos y seremos, tanto a nivel teatral como de país ante la creciente superficialidad global, además de hacer conciencia sobre la inutilidad de conflictos bélicos que solo provocan maltratos y muertes infantiles.

Me encantaría poder hablar con más optimismo en este mensaje, más lo utópico gana terreno. Cada vez son más ineficaces las invocaciones, embrujos, y los hechizos de los cuentos antiguos. Soy consciente de que el teatro para niños, niñas y jóvenes cubano no podrá conseguirlo en solitario, o sea, sin el apoyo de las instituciones responsables y de los propios artistas y técnicos, público incluido, refirió.

Demasiado que reparar, cuidar y mantener. Estamos obligados a desarrollarnos constantemente, a elevarnos ante cualquier atisbo de puerilidad, mediocridad o vulgaridad. Podemos conseguirlo. Será necesario marchar de conjunto, sin convertirnos en islas dentro de una isla, concluye el querido investigador, actor, titiritero y Maestro de Juventudes (2023), que desde 1987 puso a volar cuentos en papalotes, para en 1994 comenzar a ir de verano a otoño, y de invierno a primavera, rodeado de manos invisibles y marionetas, quehaceres auténticos, inefables, mágicos y fecundos todos.

Fuente: Agencia Cubana de Noticias

Redacción Radio Enciclopedia