Nelson Domínguez: Amoríos del marabú en México
El artista cubano Nelson Domínguez presenta Amoríos del marabú, desde este 20 de agosto y hasta el 20 de septiembre en la Ciudad de México, en la galería Picci Fine Arts.
El Premio Nacional de Artes Plásticas 2009, con más de cinco décadas de trayectoria y un centenar de exposiciones individuales en América, Europa y Asia, no es un creador que pueda encasillarse fácilmente. Pintor, dibujante, ilustrador, escultor, grabador y ceramista, su obra dialoga con la tradición de la modernidad cubana mientras explora caminos propios.
Amoríos del marabú reúne alrededor de dieciocho pinturas realizadas entre 2023 y 2026 en las que recupera los temas y motivos que han definido su producción: personajes, animales, frutos, paisajes y escenas de la vida rural cubana. Memoria, espiritualidad y cotidianidad se entrelazan en un universo visual poblado por familias, parejas, celebraciones y labores diarias, con referencias a la religiosidad afrocubana y la iconografía de Cuba.
Su pintura oscila entre la figuración y la síntesis expresiva. El dibujo estructura las composiciones, mientras una paleta dominada por tonos oscuros cobra intensidad con destellos de rojo, amarillo y verde. El artista, además, experimenta con los materiales incorporando texturas obtenidas a partir de la goma de neumáticos, lo que añade una dimensión táctil a su obra.

La muestra Amoríos del marabú es como un viaje poético y sensorial a la Cuba profunda de la infancia de Nelson Domínguez, donde no se limita a mostrar las tradiciones campesinas, sino que las evoca a través de una memoria teñida de sensualidad, ternura y cotidianidad. Se destaca la capacidad del pintor para convertir el paisaje rural —con sus marabúes, lluvias, plantaciones y noches iluminadas por faroles— en el escenario de historias de amor, deseo y mitología, donde las figuras humanas se fusionan con el entorno en atmósferas que alternan lo onírico, donde la frontera entre lo real y lo soñado se vuelve tan frágil que uno no sabe si está viendo un paisaje o un estado mental, como en Alucinaciones de platanal, erotismo contenido pero intenso, de cuerpos que se buscan y se funden con la tierra, con la lluvia, con la noche; Pareja de tres, El rapto de Cumanayagua bajo nube negra, lo ritual y lo sagrado irrumpen con una fuerza que remite a las fiestas vudú de los haitianos que el artista vio en la finca de su padre, Máscaras.
Destacan en su pintura la riqueza cromática y el movimiento. Domínguez es un artista que domina los contrastes. Se le reconocen en su pintura la influencia de referentes imprescindibles como Wifredo Lam, en diálogo con esa tradición de la modernidad cubana que él mismo reivindica. Lejos de caer en la nostalgia —ese peligro tan común cuando se evoca un mundo que ya no existe— logra un vuelo lírico que convierte cada obra en un fragmento de memoria compartida. Los símbolos que atraviesan la exposición —el buque nupcial, los paraguas, el caracol marino— tejen un universo íntimo y universal a la vez. Son objetos personales que se vuelven emblemas colectivos, y eso, es la marca de un gran artista.
Amoríos del marabú no es una exhibición para mirar, sino para habitar. Es una invitación a sumergirse en las aguas profundas de una memoria que, siendo la del artista, de alguna manera termina siendo la nuestra. Y eso, al final, es lo que hace que una obra trascienda su tiempo y su lugar.
Escrito por Daneisy García Roque
Imágenes: Nelson Domínguez ⁄ Cortesía de la Galería Picci Fine Arts
Fuente: La Jiribilla

