El calor nos hizo acoger al abanico que, oriundo de Asia, se adaptó perfectamente a nuestro entorno. Tanto, que hoy forma parte indisoluble de la cubanía que nos identifica.
El calor nos hizo acoger al abanico que, oriundo de Asia, se adaptó perfectamente a nuestro entorno. Tanto, que hoy forma parte indisoluble de la cubanía que nos identifica.