A 155 años de un poema martiano conmovedor: A mi madre

A 155 años de un poema martiano conmovedor: A mi madre

Con apenas  17 años de edad, el 28 de agosto de 1870 José Martí creó unos hermosos y sentidos versos a su madre y los plasmó al dorso de una foto desgarradora que le envió, reflejando así su situación como el preso número 113 del Presidio Departamental de La Habana.

La dedicatoria, escrita hace ya 155 años, encerraba toda la fuerza de sus sentimientos,  A mi madre:

Mírame, madre, y por tu amor no llores/ si esclavo de mi edad y mis doctrinas/ tu mártir corazón llené de espinas,/ piensa que nacen entre espinas flores.

Profundas y tiernas palabras que demuestran desde el dolor su temprana madurez como poeta y escritor, aun cuando antes ya había creado el poema épico dramático Abdala (1869), siempre apegado a los pobres y desvalidos, dando una muestra de amor a la madre y a la humanidad, desde su sencillez como hijo digno y ejemplar.

Condenado a seis años de prisión por el régimen español, acusado como infidente, al escribir este poema su aspecto físico mostraba serias secuelas, pues llevaba cinco meses de sufrimientos en aquel lugar, con trabajo forzado en las Canteras de San Lázaro. ¡Cuánta belleza en su poética breve para describir lo vivido en aquellos terribles días de la cárcel!

En la fotografía aparecía con la ropa propia del penal y el grillete con cadena, atado desde la cintura hasta su pie derecho, de lo cual heredó secuelas que le acompañaron durante su fecunda vida.

Inmenso debe haber sido el dolor de su amantísima madre Leonor Pérez, al ver a su hijo encadenado. Una madre lo soporta todo, menos ver a su hijo sufrir por una injusticia.

Siempre la relación de Martí con su madre fue especial. Leonor veía por los ojos de su único hijo varón, también dotado de grandes cualidades y virtudes. Ella fue la esencia para que creciera rodeado del amor familiar, que luego devuelve para toda la Patria.

A más de siglo y medio de creado, hoy se recuerdan con agradecimiento aquellos versos, que constituyen, una declaración irrevocable de su incipiente pensamiento independentista, de su radicalización política, dando merecimiento a un amor mayor: Cuba.

De Martí nos nace ese coraje, esa dignidad de no claudicar nunca. Él fue grande desde niño. Esa dedicatoria a la madre, a través de un poema muy conmovedor, privilegia a los cubanos al sentirlo como lo que es: nuestro Héroe Nacional.

Ana Rosa Perdomo Sangermés