Académicos y artistas debaten sobre la enseñanza teatral en Cuba

Académicos y artistas debaten sobre la enseñanza teatral en Cuba
Foto tomada de Uneac en Facebook

Con el objetivo de analizar los desafíos actuales de la pedagogía escénica en Cuba, destacados docentes y especialistas se dieron cita este miércoles en la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), donde el panel La formación teatral constituyó uno de los ejes centrales de la actual Jornada Villanueva, dedicada a los 80 años de José Milián y Freddy Artiles (1946-2009).

En el intercambio participaron profesores de la Universidad de las Artes de Cuba (ISA) y de la Escuela Nacional de Teatro (ENT) Corina Mestre (1954-2024), quienes compartieron sus experiencias metodológicas y reflexionaron sobre el vínculo entre el rigor académico, la práctica sobre las tablas y en cómo adaptar la enseñanza a los contextos contemporáneos sin perder la esencia de la tradición nacional.

Julio César Ramírez, consagrado actor y director de la ENT, explicó que la formación actoral debe construirse sobre pilares fundamentales que vayan más allá de la técnica, como la revisión constante del actor; promoviendo un autoconocimiento riguroso mediante la reflexión y la autocrítica, para que el estudiante sea dueño de su propio crecimiento.

Ramírez destacó, igualmente, la necesidad de entender el oficio teatral como una unión, fomentando una visión colaborativa donde se experimenten diversos roles y se cultive una ética de trabajo colectiva.

Asimismo, evidenció la importancia de comprender la realidad, vinculando la actuación con el contexto social y la observación del mundo, para que el arte escénico se convierta en un acto de empatía y relevancia.

Por su parte Yaremis Pérez, actriz y docente, señaló que la enseñanza de la actuación enfrenta hoy desafíos inéditos debido al impacto de las nuevas tecnologías, las cuales han transformado las dinámicas del «hacer» escénico.

Subrayó, además, que la adolescencia es la etapa idónea para iniciar la formación actoral, pues en este periodo la imaginación se manifiesta como un recurso humano en su máxima potencia, facilitando el proceso creativo.

Lizzete Silverio, pedagoga y directora de Estudio Teatral La Chinche, señaló que la falta de madurez en el actor es un obstáculo recurrente en los procesos de enseñanza; carencia que suele traducirse en una formación que no logra alcanzar el rigor ni la profundidad que el oficio demanda, quedando por debajo de las expectativas profesionales.

De otra parte, Antonia Fernández, directora escénica y fundadora del Estudio Teatral Vivarta, sostuvo que las instituciones académicas deben someterse a una evaluación minuciosa para identificar sus fallas y perfeccionar los procesos de formación desde una óptica contemporánea.

Fernández enfatizó en que la excelencia institucional es inseparable de la preparación docente: resulta inadmisible que un profesor de teatro carezca de las herramientas pedagógicas y teóricas necesarias para tratar las problemáticas y disonancias del teatro actual, sentenció, convencida de que el camino hacia la creación auténtica exige un compromiso innegociable con el estudio constante y la búsqueda de nuevas metodologías.

Tales disquisiciones en la sala Villena propiciaron —además de la enjundia del panel La formación teatral— un escenario ideal para reivindicar la figura de Corina Mestre, cuya impronta trasciende las tablas para consolidarse como un pilar fundamental de la enseñanza artística en la Revolución Cubana.

Fuente: Agencia Cubana de Noticias

Redacción Radio Enciclopedia