Epicentro del jazz Cubano: Ruly Herrera en Bellas Artes

Epicentro del jazz Cubano: Ruly Herrera en Bellas Artes

Las últimas jornadas de enero son días del Festival Internacional Jazz Plaza y, como parte del evento, el percusionista Ruly Herrera, creador de la banda Real Project, realizó un concierto este miércoles en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, junto a artistas invitados.

Quienes de verdad disfrutan el jazz, asistieron a pesar de los 18 grados de temperatura, y la presencia fue tal, que el lugar excedió su capacidad oficial.

Por ser un concierto de jazz, sorprendió que comenzara con los ritmos puramente afrocubanos de la percusión de dos artistas invitados, los enérgicos Yaroldy Abreu y Kevin Dedeu. Pero, como la mezcla de sonidos son propios del género, no tardó en entrar el piano, a manos de Ángel Toirac, y enseguida comenzó a sonar el bajo de Osniel Moro Regal. Rápidamente se unieron Christian Figueredo y Diansy López, en la trompeta y el trombón respectivamente, seguidos del protagonista de la noche en la batería.

Aquella unión de instrumento comenzó la sesión con toda la energía posible. La canción Eleggua abrió por todo lo alto el concierto titulado Epicentro. Ruly Herrera contó después que aquel espacio debía su nombre a que quería explorar los diferentes ritmos cubanos, jazz mediante, y así fue durante casi una hora de música.


Entre las canciones destacadas y mejor recibidas por el público estuvieron Jazz Plaza 41, dedicada al festival homónimo y a quienes lo hacen posible; y una versión modernizada del Chan Chan, el clásico de Compay Segundo que, en palabras de Ruly, “fue de uno de los músicos que internacionalizó la música y cultura cubanas”.

También sonaron Nostalgias y Recuerdos, con ritmos de danzón y dedicada a La Habana, esa que nos trae memorias del ayer; y En misa y en procesión, tema de su último álbum y Algo Pasa, del 2025. Entre canciones, el músico agradeció a los presentes por destinar su tiempo al jazz y por apoyarlo.

Partiendo de los ritmos clásicos cubanos, desde congas hasta danzones, el concierto mostró algo de lo mejor que nuestro jazz contemporáneo tiene para ofrecer. Muchos de los temas homenajearon al pasado, mas, sonidos como los oníricos sintetizadores o la ocasional reverberación y distorsión de los instrumentos de viento, llamaban siempre al presente y mezclaban lo mejor de lo clásico y lo nuevo.

El teatro de Bellas Artes se presta para este tipo de espacios, y los dota de una cercanía que le funciona perfectamente al ritmo del jazz. Ayuda al ambiente, además, que los músicos disfrutan lo que hacen, y eso se hace evidente en la manera que tocan los instrumentos, en sus miradas, risas y complicidades, que otorgan al concierto espontaneidad y algo que le hace muy bien a la música, humanidad.

Quizá, la energía que se sintió y lo mucho que se disfrutó el concierto se pueden resumir en una interacción entre Ruly Herrera y uno de los presentes. Al preguntar al público si habían disfrutado una de las canciones, y recibir una inmediata ovación como respuesta positiva, se dio por satisfecho y afirmó que él y los músicos ya habían ganado. Desde el auditorio, un espectador le gritó que, más que eso, con aquella experiencia habíamos ganado todos los presentes.

Escrito por Gabriel Hernández Artiles

Fotos : Aline Marie Rodríguez

Redacción Radio Enciclopedia