Pensemos sobre las telenovelas turcas
En Cuba el arraigo popular que tienen las telenovelas motiva a públicos defensores y detractores. Los primeros suelen asegurar que necesitan entretenerse y pasarla bien. Los segundos rechazan historias predecibles o edulcoradas; cuentecitos donde siempre ocurre lo mismo.
En el mundo, el género continúa siendo un producto mediático al que acceden consumidores de diferentes edades.
Hoy pensemos en un discurso particular, el de las telenovelas turcas.
Títulos vistos en Cuba dan fe de una manera de contar relacionada con temáticas propias del país; y que pueden interesar a ciudadanos de otras naciones. Sus valores identitarios, mitos, costumbres y riquezas culinarias nutren narrativas largas, reiterativas; a veces, hasta el cansancio. No obstante, son conscientes de un elemento fundamental en el género y la ficción: sin conflicto no hay drama. Esto equivale a decir que la esencia del drama es el conflicto.
Los turcos “juegan” con conflictos diferentes y demoran en solucionarlos sin violar las reglas del género telenovela; pero con una intencionalidad evidente: explorar motivaciones de conductas individuales y colectivas. Así mantienen al espectador “atado” a la pantalla para ver qué pasará por fin con determinados personajes.
Quizás, poco reflexionamos sobre sus recurrencias a tramas similares. Por ejemplo, recordemos la puesta Te alquilo mi amor; ahora es un calco idéntico en Pájaro soñador. Solo cambiaron el elenco y algunas acciones subordinadas –mal llamadas subtramas.
En ambas telenovelas lideran el melodrama y la tragedia, dos géneros dramáticos indispensables para seducir a quienes creen en lo casual y los accidentes premeditados o no. Ambas historias partieron de una mentira callada largamente por la protagonista; y ese conflicto suscitó otros que permitieron seguir contando sobre obstáculos enfrentados por los dos amantes.
Lo sabemos, al final del relato, el amor vencerá limpio y puro.
Las telenovelas turcas entretienen, muestran paisajes, maneras de ser y hacer. Y, aunque alguien piense: son tonterías. Sigue pendiente del próximo capítulo. Otro recurso del género para crear y mantener adictos. Son largas, bonitas, parecidas ¿y deliciosas?
Pensémoslo.

