Titón y su obra imprescindible en la cinematografía cubana
Una faceta poco divulgada y recreada sobre la vida y obra del destacado cineasta Tomás Gutiérrez Alea (La Habana, 11/7/1928 – 16/4/1996) nos hace tenerlo más presente hoy, cuando se conmemora el aniversario 65 de que el Comandante en Jefe Fidel Castro declarara el carácter Socialista de la Revolución.
Y es que la invasión a Playa Girón en abril de 1961 significó su primera acción como corresponsal de guerra, junto a Santiago Álvarez, fundador y director del Noticiero ICAIC Latinoamericano, dos camarógrafos y un ingeniero de sonido.
Ellos filmaron en esos días, para el Noticiero ICAIC Latinoamericano, diferentes momentos de la contienda que quedarían recogidos en su extraordinario testimonio documental ¡Muerte al invasor! y que pasaron a formar parte esencial de la historia de Cuba conservada en celuloide, para el disfrute y conocimiento de futuras generaciones. Además de más de veinte filmes, entre largometrajes, documentales y cortos que contaron con su guion y dirección, y en los que resaltó las problemáticas sociales, económicas y políticas del país durante varias décadas.

Titón, como cariñosamente lo llamaban, logró con mucha constancia y sabiduría crear un cine verdaderamente auténtico y con identidad propia, porque encontró en esa expresión artística la capacidad apropiada para hacer un buen cine cubano, convirtiéndose en uno de los más reconocidos cineastas en la historia del séptimo arte en Cuba y en América Latina.
Pero la obra de Tomás Gutiérrez Alea fue mucho más allá en su quehacer como intelectual revolucionario. Sus entregas, dentro del amplio espectro de temas que caracterizaron su filmografía, incluyeron la crítica y también el sentido del humor inteligente dentro de sus filmes, invitando al público a pensar y reflexionar, y sintiéndose comprometido con el mejoramiento y desarrollo del país en que nació y nunca quiso abandonar.

¡Cómo no recordar especialmente hoy, cuando se cumplen 30 años de su desaparición física, algunos de sus emblemáticos filmes: Muerte de un burócrata (1966), Memorias del Subdesarrollo (1968) -su obra mayor-, La última cena (1976), Los sobrevivientes (1979), y Fresa y chocolate (1993)…!
Son eternas joyas de la cinematografía cubana. ¡Gracias Titón!

