La danza: un destello del alma

La danza: un destello del alma
Foto: ISA

El Día Internacional de la Danza que se celebra todos los años el 29 de abril, instaurado en 1982 por iniciativa de la Unesco, recuerda el aniversario de Jean-Georges Noverre, célebre teórico de la danza, coreógrafo y bailarín francés considerado el creador del ballet moderno.

Como ya es tradicional, en cada edición se encarga la escritura del mensaje oficial a una personalidad de esa manifestación artística, para rendir homenaje a esta disciplina y celebrar su universalidad. En la ocasión correspondió a la coreógrafa canadiense Crystal Pite, quien integrara el Ballet British Columbia y el Ballet de Frankfurt de William Forsythe.


Somos bailarines, todos nosotros. La vida nos mueve; la vida nos danza. Tan efímera como el aliento, tan concreta como el hueso, la danza está hecha de nosotros.

Esculpimos el espacio, señala el mensaje de esta excepcional coreógrafa, cuyas obras se centran en temas profundamente humanos y conmovedores.

Escribimos con el cuerpo en un lenguaje sin palabras que, sin embargo, comprendemos profundamente. Al danzar, habitamos con gracia el espacio interior y el que nos rodea.

La artista destaca además, que el texto fue escrito a comienzos de 2026, en un tiempo en el que la opresión, la convulsión y el sufrimiento parecen no tener fin en nuestro mundo. Cada día, al contemplar el horror de lo que los seres humanos somos capaces de hacernos unos a otros, y la maquinaria de poder que financia y alimenta una violencia indecible contra las personas y el planeta, la danza puede parecer una respuesta fácil, incluso inútil.

Cuesta imaginar qué puede hacer un artista de la danza en un mundo que necesita con urgencia una transformación radical y sanación.

En su mensaje afirma que, sin embargo, el arte como la esperanza, es una forma de amor. Generativo incluso en la desolación, el arte disuelve la mente que se endurece y actúa como un bálsamo que la repara. Es un espacio donde sostenernos mientras nos enfrentamos a las preguntas -juntos- de un modo distinto al de las noticias, distinto al del documental o la educación, distinto al de la opinión y las redes sociales, distinto al del activismo y la protesta, aunque no incompatible con ellos.

A través de la creatividad, vamos acumulando resistencia y esperanza mediante pequeños actos de valentía, curiosidad, cuidado y colaboración. En la danza, y en el acto de crearla, encontramos la prueba de que la humanidad es algo más que su último fracaso colectivo, subraya la artista.

Pero la danza no necesita justificación ni explicación. Está hecha de nosotros y, sin embargo, no nos debe nada. Solo necesita un cuerpo dispuesto a habitarla. Desde ese lugar, puede traducir lo inefable, actuando como mediadora entre nosotros y lo desconocido.

La coreógrafa canadiense Crystal Pite concluye su mensaje al afirmar: Nos conmueven esas huellas fugaces de belleza en el instante presente. Y al encarnar tanto la danza como su desaparición, recordamos nuestra propia impermanencia. Al mismo tiempo, si estamos atentos, la danza puede ofrecernos, de vez en cuando, un destello del alma.

Alicia Soto Smith