Vilma Espín Guillois, huella imperecedera en el corazón de su pueblo
Vilma dejó una huella imperecedera en el corazón de su pueblo, en el recuerdo de aquellos que vivieron en su tiempo, opina Miriam Cordero Alcántara, una abuela de la ciudad de Matanzas, hoy cuando se cumplen 19 años de la partida a la eternidad de la Heroína del Moncada.
Vilma se ganó un lugar en el pueblo, asegura la cienfueguera radicada en la provincia de Matazas que nunca olvida al vecino de apellido Espín que decidió nombrar Vilma a su hija para, por la coincidencia, honrar a la eterna líder de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
Dígase de Vilma, compañera de vida y contiendas del General de Ejército Raúl Castro, trabajadora incansable, mujer entregada a la tarea de enaltecer y defender el lugar de los niños y las mujeres en la sociedad, escuchar su nombre supone un orgullo inmenso, refirió la cubana de 78 años de edad.
Recordar a la Déborah de la Sierra Maestra y la lucha clandestina, constituye un tributo a la labor desempeñada por la joven de Santiago de Cuba, la bailarina y estudiante ejemplar, dispuesta a cambiar las zapatillas, por las botas y el uniforme verde olivo, en aras de defender la Patria.
El ejemplo de Vilma Espín no conoce de generaciones y épocas y la dulzura de aquella mirada capaz de abrazar a su paso, vive en el pueblo de Cuba, en casa mujer que ama, funda y se considera un soldado de la Patria.
Fuente: Agencia Cubana de Noticias

