Homenaje con oficio de trisagio a Eusebio Leal Spengler, Eterno Historiador de La Habana
Trabajadores de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (Ohch) rendimos homenaje al Dr. Eusebio Leal Spengler en el sexto aniversario de su desaparición física, este viernes 31 de julio, reuniéndonos frente a la tumba donde reposan sus restos en el Jardín Madre Teresa de Calcuta, en el patio trasero del Convento de San Francisco de Asís.
Junto a Perla Rosales Aguirreurreta, Directora General Adjunta de la Ohch, quien hizo las palabras conclusivas del acto, intervinieron el Dr. Michael González, director de la Casa Leal, y Alicia Conde Rodríguez, presidenta de la filial provincia La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (Unhic).

El Dr. González se refirió a la proyección de la Casa Leal como centro de estudios que procesará la colección facticia y la biobibliografía del Eterno Historiador de La Habana. Por su parte, Conde Rodríguez evocó con sentidas palabras el enorme significado de la figura de Leal para todos los historiadores cubanos.
Por último, Rosales Aguirreurreta ratificó la voluntad de velar por la salvaguarda del Patrimonio histórico-cultural, mientras se acometen las nuevas transformaciones sociales ya en curso.

Oficio de trisagio
Luego de la tradicional colocación de la ofrenda floral, cuando la sepultura de Leal se llenó de pétalos, miembros de la comunidad ortodoxa cubana celebramos el «oficio de trisagio» en memoria del difunto. Esa ceremonia sagrada fue oficiada por el Padre Savva Gaglóev, párroco de la Catedral Ortodoxa Rusa del Icono de la Virgen de Kazán.
Habiéndose colocado la estola al cuello (epitrachelion), el sacerdote agita el incensario mientras se entonan pequeñas letanías, repitiendo a coro en tono contrito: Kyrie eleison (Señor, ten piedad).
De esta manera, implorando la infinita misericordia de Dios, se reconoce la realidad de la existencia humana: la fragilidad de la vida y la vanidad de las cosas mundanas.
Todo esto para enfatizar el hecho de que la muerte para el cristiano no es el final, pues hay esperanza en la resurrección de Cristo y la salvación. Al orar juntos durante ese servicio funerario, sabemos que el difunto también lo hace con nosotros, aunque ya no esté físicamente. Él goza del descanso eterno de quien ha partido a la vida eterna. Por eso decimos: ¡Eterno Historiador de La Habana!

Escrito por Argel Calcines Pedreira; fotos: Néstor Martí y Opus Habana

