Oclae: 60 años de historia y compromiso continental
La celebración en Cuba del aniversario 60 de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae) es un hermoso homenaje al máximo líder histórico de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien fuera creador y fundador de esa plataforma regional.
A Fidel habrá que agradecerle siempre su confianza y respaldo al trabajo de la Oclae, porque comprendió el papel que correspondía a esta en el fortalecimiento de la izquierda latinoamericana y caribeña. No obstante sus múltiples ocupaciones, nunca dejó de prestar atención a cada actividad estudiantil o política en este marco y se preocupó constantemente por el liderazgo y el protagonismo que la organización debía asumir.
Desde aquel 11 de agosto de 1966 y hasta la fecha, la Oclae ha promovido intensamente la lucha por la democratización de la educación, la erradicación del analfabetismo, el desarrollo de la más firme unidad y de los vínculos de solidaridad entre los estudiantes del continente, por la conquista y defensa de sus legítimos derechos y reivindicaciones, contra la deformadora penetración de segregaciones, elitismo y colonialismo cultural en las universidades del área.
El aporte de alrededor de 40 organizaciones de más de una veintena de países que conforman la Organización es decisivo en tiempos en que se acrecientan las amenazas de agresión, la guerra cultural y simbólica, y se desplazan al campo de las ideas y al ciberespacio muchas de las batallas estudiantiles, que años atrás se enfrentaban en escenarios muy diferentes.
El nacimiento de la Oclae ha significado la concreción de los ideales de solidaridad, justicia y emancipación. Su vitalidad se siente cada día y mantiene su capacidad para seguir reuniendo las mejores aspiraciones de los estudiantes en esta región del planeta, marcada por la desigualdad y las profundas secuelas que el neoliberalismo y las políticas imperialistas han dejado en las sociedades latinoamericanas, especialmente en los proyectos de educación y vida de millones de adolescentes y jóvenes.
Retroceder en esas aspiraciones sería, ante todo, un irrespeto hacia jóvenes como José Rafael Varona, el inolvidable Fefel, víctima de la agresividad imperialista.
Para Cuba, en especial para la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), es un gran honor y responsabilidad continuar desempeñando un rol protagónico en el funcionamiento de la Oclae, como viene ocurriendo desde hace seis décadas. Y esa misión se ha asumido con modestia y compromiso, teniendo la experiencia de la Revolución, en materia de unidad y conciencia de lucha.
Ante los serios desafíos del mundo de hoy, el reto fundamental está en lograr mayor unidad, movilización, participación activa, solidaridad y antiimperialismo. El movimiento estudiantil necesita ahora una Oclae más fuerte, articulada, con dirigentes preparados y comprometidos, para no dejar caer jamás las banderas de lucha del estudiantado. Al respecto también se debatirá hoy en el Foro de Jóvenes, en el Palacio de Convenciones de La Habana.

