Los escenarios heroicos del levantamiento de Cienfuegos
Se ha hecho tradición que cada año, el 5 de septiembre, el pueblo de Cienfuegos marche unido por sus calles, en hermosa peregrinación que sirve de homenaje y recordación a los 39 caídos durante el levantamiento en esa ciudad, hace ahora 69 años.
Precisamente, la ceremonia se inicia en Cayo Loco, donde radicaba el Distrito Naval del Sur, escenario principal y primero del levantamiento popular armado en aquel amanecer, cuando un grupo de marinos que eran afines al Movimiento 26 de Julio tomó el lugar y allí estaba desde los primeros momentos Julio Camacho Aguilera como jefe civil designado por la dirección del Movimiento.
Luego vendría el ataque y rendición de los soldados batistianos que se encontraban en la estación de policía. Los pobladores de la ciudad también aquí se apoderaron de las numerosas armas, y serían precisamente los marinos revolucionarios los que explicarían su manejo, antes de lanzarse a ocupar los puestos de combate contra los tanques y aviones que la tiranía enviara sobre la ciudad.
El cuartel del ejército, reforzado con sacos de arena y ametralladoras, no pudo ser tomado, pero sus acobardados jefes y soldados comenzaron a negociar una «rendición honorable». En el edificio del ayuntamiento se hicieron fuertes grupos de milicianos y pueblo armado sumado a la lucha.
Ya en la vieja planta eléctrica se le arrebataron los viejos fusiles a dos policías que custodiaban la instalación. En el Colegio de San Lorenzo se escribió la última página de aquella gesta. Hacia allí apuntaron con ensañamiento los tanques y aviones de la tiranía. No obstante, quedó para la historia el heroísmo popular, el comportamiento admirable de un pueblo entero que protegió a sus combatientes y les dio refugio.
Pero fue allí en San Lorenzo donde ocurrió la masacre, la soldadesca batistiana asesinó a los sitiados, los marinos y sus jefes que combatían cuando ya no quedaban civiles armados. Cienfuegos había sido por 24 horas un hervidero revolucionario. Aunque había fracasado el esquema del plan inicial, aquel levantamiento del 5 de septiembre de 1957 removió los cimientos de la tiranía, que caería definitivamente un año y cuatro meses después con el triunfo de la Revolución.
Fue la unidad de aquellos hombres civiles, militares y combatientes revolucionarios lo que permitió hace casi siete décadas tomar el control de los principales enclaves de ese territorio. Hubo una concepción estratégica, un espíritu de rebeldía, derroche de coraje y el sacrificio consciente por la libertad de Cuba, para intentar heroicamente hacer realidad el Programa del Mondada enunciado por el líder revolucionario Fidel Castro un año antes y los derechos ciudadanos recogidos en la Constitución de 1940.
Los cubanos, en especial los cienfuegueros, sienten gratitud eterna hacia aquellos protagonistas, especialmente a quienes ofrendaron su vida.
¡Gloria eterna a los mártires del 5 de septiembre!


