El Adulto Mayor es fuente de sabiduría y valores

El Adulto Mayor es fuente de sabiduría y valores
Foto tomada de Granma

En una sociedad como la cubana, propensa a decrecer y envejecer aceleradamente –en la que un cuarto de la población tiene 60 años y más-, se cambian las relaciones de dependencia y las normas deben corresponderse con la realidad social.

De ahí que los cuidados hacia el adulto mayor están hoy en el centro de un modelo de desarrollo que aspira a la sostenibilidad y equidad social, y se dan pasos de avance en su protección, con el diseño de nuevas estrategias y con vista a fortalecer las existentes para la implementación de acciones cada vez más precisas.

Son variadas las determinantes sociales en la vejez que deben tenerse en cuenta para la estabilidad de su salud, como la convivencia en familia, en una vivienda estable, con acceso a la adecuada alimentación, a los servicios y a la vida en comunidad, sin barreras urbanísticas.

Hay que tener en cuenta la repercusión que tienen los factores de riesgo en la capacidad funcional y el nivel de independencia para realizar las actividades básicas de la vida diaria y de participación social. Un anciano de 80 años o más que vive solo o en un medio de disfunción familiar, maltrato y aislamiento social sufre mucho, sobre todo si presenta dificultades para la movilidad, la inactividad física y enfrenta el riesgo de caídas en el hogar.

Foto tomada de Cubadebate

Cuba, a pesar de toda la situación económica, comercial y financiera que enfrenta debido al ensañamiento del bloqueo genocida que le impone el gobierno de los Estados Unidos, se enorgullece de contar con un Sistema Nacional de Salud que tiene bien conformado el Programa Integral al Adulto Mayor, con un enfoque comunitario e institucional sustentado en los avances de la Gerontología y la Geriatría.

También destaca el trabajo social a nivel de cada comunidad, con toda la prioridad del Estado, donde de diseñan y llevan a la práctica programas individuales de atención para personas dependientes o vulnerables, se promueve la inserción social y educativa de las personas mayores, se gestionan servicios de urgencia social y determinadas prestaciones económicas e institucionales, así como se llevan a cabo proyectos de atención colectiva, como las Casas y Círculos de Abuelos en todo el país.

El cuidado y protección del Adulto Mayor nos garantiza también importantes valores que se deben formar y afianzar, tanto en la familia como en la sociedad: Fomentan el respeto y la consideración hacia los padres, los demás miembros de la familia compañeros de estudio y labor; transmiten conductas morales, patrióticas y revolucionarias; demuestran que las metas importantes se logran con constancia y trabajo diario; su sentido de la humildad los hacen mostrar la importancia de vivir con sencillez y de reconocer tanto las fortalezas como las debilidades propias.

Un valor presente en la mayoría de nuestros ancianos, que adquiere connotación especial en los momentos actuales de Cuba, es la resiliencia, ya que comparten lecciones de cómo superar los momentos difíciles con fortaleza y optimismo; refuerzan la identidad y las raíces cubanas dando a conocer la historia familiar y el origen de las tradiciones del país, y hacen gala de su honestidad cuando inculcan a los demás la importancia de actuar con rectitud y verdad en todas las situaciones de la vida.

Ana Rosa Perdomo Sangermés