En su Día, reconozcamos las huellas imborrables del Adulto Mayor

En su Día, reconozcamos las huellas imborrables del Adulto Mayor
Foto tomada de la ACN

Nos llega cada 1ro. de octubre una hermosa conmemoración, convertida por los cubanos en cierta tradición desde 1990, cuando fue designado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como el Día Internacional del Adulto Mayor.

Convertida en jornada de celebraciones, más allá de un día, busca reconocer y valorar a quienes, con su sabiduría y experiencia, llenan de cabellos blancos, risas y cantos su paso por la vida, ya sea en el seno la comunidad o dentro de nuestras familias.

Desde el triunfo de la Revolución Cubana, se ha consolidado un fuerte compromiso social y estatal con los adultos mayores. A través de políticas y programas legislativos, sanitarios y sociales, el país ha asegurado la atención médica gratuita, la asistencia social y la protección legal para garantizar que disfruten de una vejez digna y con calidad de vida.

Debemos reconocer la importancia de quienes han dedicado gran parte de su vida a construir hogares, compartir conocimientos y fortalecer los vínculos familiares. Esto ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la necesidad de promover una cultura de respeto, inclusión y bienestar para las personas mayores, reconociendo la influencia positiva que tienen en el desarrollo de las nuevas generaciones.

Los adultos mayores son mucho más que una figura de apoyo dentro del entorno familiar. Con frecuencia se convierten en guardianes de la memoria colectiva, pueden compartir enseñanzas que ayudan a niñas, niños y jóvenes a comprender mejor su entorno y afrontar distintos desafíos.

Cuando abuelos y nietos comparten, ambos se benefician emocionalmente. Los más jóvenes encuentran orientación, afecto y una fuente constante de aprendizaje, mientras que los adultos mayores experimentan una mayor sensación de pertenencia y bienestar, y permite que se desarrolle una mayor sensibilidad hacia sus necesidades, fomentando el respeto y la solidaridad desde edades tempranas.

Escuchar sus historias, compartir actividades recreativas, cocinar juntos o dedicar tiempo a la conversación son acciones que fortalecen el vínculo afectivo. Incluso cuando existe distancia física.

Muchas veces se convierten en confidentes y consejeros, brindando una perspectiva basada en la experiencia y la paciencia. Este acompañamiento fortalece la salud emocional y contribuye a crear entornos más armoniosos.

Brindémosles a nuestros adultos mayores todo el amor y el reconocimiento que merecen cada día. ¡Muchas Felicidades!

Ana Rosa Perdomo Sangermés