La integración del movimiento juvenil cubano, un paso necesario y hermoso
El 21 de octubre es una fecha muy esperada, sobre todo por aquellos que fueron los muchachos y las muchachas que vivieron el triunfo revolucionario y hoy peinan canas, porque marca un hecho trascendente en la historia de la juventud cubana. Ese día de 1960 se produjo la integración del movimiento juvenil en una sola organización: la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR).
En su nacimiento, agrupó a jóvenes desmovilizados del Ejército Rebelde, y otros que no estudiaban o estaban desempleados, cuyas edades oscilaban entre los 13 y 18 años. Pero se amplió, dando cabida a jóvenes sin distinción de sexo, posición social, e incluso de ideología, con la única condicionante de estar dispuestos a defender la Revolución.
Así fueron creadas a todo lo largo del país las Brigadas Juveniles de Trabajo Revolucionario (BJTR), primer nombre que tuvieron las organizaciones de base de la AJR. Esa decisión fue adoptada respondiendo al llamado del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Su principal contenido de trabajo era movilizar a los jóvenes para tareas revolucionarias. De aquí surgieron los legendarios Cinco Picos, llamados así porque subían cinco veces el Pico Turquino, en la Sierra Maestra, quienes desarrollaron, además, importantes tareas económicas.
Inspirados en el espíritu unitario de Fidel, se efectuó la 1ra. Plenaria Nacional de la AJR del 21 al 24 de octubre, que logró reunir en una sola organización nacional a las secciones juveniles del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, del Partido Socialista Popular y del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, además de diversas organizaciones juveniles que apoyaban a la Revolución, entre éstas muchas estudiantiles. En el caso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), aunque fue parte de la integración, se decidió, por su carácter y funciones, que se mantuviera como organización independiente.
De esa 1ra. Plenaria, nació la decisión de apoyar a las Milicias Nacionales Revolucionarias, la Campaña de Alfabetización, las tareas del Gobierno Revolucionario y movilizar a los estudiantes frente a las actividades contrarrevolucionarias internas y externas. Otra decisión fue la de crear una organización infantil, mediante la formación de las Patrullas Juveniles, que en abril de 1961 dieron paso a la Unión de Pioneros Rebeldes y luego Unión de Pioneros de Cuba.
Debemos festejar con orgullo cada 21 de octubre, fecha de la integración juvenil cubana, un paso trascendente que fue decisivo y materializó la aspiración de muchas generaciones. En medio de tantas emociones y gran alegría, se lograba una unidad patriótica que hoy aun perdura en la juventud cubana, porque aquella integración hermosa y necesaria a la vez no fue formal, sino simiente de la gran obra posterior.

