Acogerá Casa Vitier García Marruz exposición de José Ángel Toirac
La Casa Vitier García Marruz, sita en San Ignacio esquina a O’Reilly, Habana Vieja, acogerá el próximo sábado a las 4:00 p.m. la inauguración de la exposición La primera palabra, del Premio Nacional de Artes Plásticas 2018, José Ángel Toirac.
Toirac explicó que el título lo tomó del discurso de José Martí (1853-1895) conocido como “Con todos, y para el bien de todos”, el primero de los que dio en Tampa durante la primera vez que estuvo en esa ciudad invitado por el Club Ignacio Agramonte (1841-1873), justo en el Liceo Cubano, el 26 de noviembre de 1891.
Cuál es esa “primera palabra”, cuestionó el artista; en el universo martiano, la pregunta sería ¿Para quién está destinada esa primera palabra, cualquiera que esta sea?
«Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal para alzarse sobre ella», citó el artista al Apóstol de la independencia, consciente de que, dada la situación actual, no hay frase más vigente, dicho de la manera más clara y hermosa posible.
Y si hermoso es el comienzo, expresó Toirac, igual de hermoso e inspirador es el final: «alcémonos para darles tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario; alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos. Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: Con todos y para el bien de todos.”
De esta manera, la exposición explora esa “fórmula de amor triunfante” que Martí propone en ese discurso y la idea de la magnanimidad en la conquista del bienestar para todos, añadió el creador.
Destacan piezas como la que da nombre a la muestra, que consiste en un bordado con cuentas de cristal sobre tela, ramas de fustete y de dagame, y tierra de Dos Ríos; inspirada en la escarapela que portaba el héroe cuando cayó en combate, y que, según testimonian, perteneció a Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874); pero en lugar de representar a la bandera de Narciso López (1796-1851), forma la enarbolada el propio 10 de octubre de 1868 por el Padre de la Patria, significó Toirac.
Con ese mismo espíritu, en las obras seleccionadas para la muestra, conviven símbolos como la botella de vino Coca Mariani que por la misma época “unió” a tantas y disímiles personalidades en todo el mundo, y con el que intentaron envenenar a Martí; o la evocación al poema XXXIX de los Versos Sencillos conocido como «Cultivo una rosa blanca», a partir de una de las rosas de la corona mortuoria de biscuit de la tumba de Catalina Lasa (1876-1930), rescatada de la desidia por Museo de Artes Decorativas, y devuelta a la «vida» por Toirac gracias a los «vendajes» de pan de oro.
Fuente: Agencia Cubana de Noticias

