«El camino es difícil, la situación es compleja, pero la voluntad de vencer es inquebrantable»

«El camino es difícil, la situación es compleja, pero la voluntad de vencer es inquebrantable»

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Queridas diputadas y queridos diputados:

Deseo iniciar mis palabras, hoy Día de los Mártires, con el merecido homenaje de la Asamblea al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, diputado de esta Legislatura y de todas las anteriores desde la fundación del Parlamento en 1976 (Aplausos).

Ramiro, símbolo de la Generación del Centenario, es uno de los paradigmas de la Revolución junto a Fidel, Raúl, Che, Almeida, Guillermo y otros que harían interminable esta lista, son referentes de un invaluable legado de valores y cualidades éticas, morales y patrióticas de obligada atención en momentos tan cruciales para nuestra nación.

Como sus hermanos de esa generación histórica a la que nos honra y compromete dar continuidad, Ramiro nos deja un extraordinario legado: entregado en cuerpo y alma a la gran obra de la que fue fundador, trabajando y combatiendo hasta el último aliento.  Nos confirma que para un revolucionario no hay descanso, ni en la acción ni en los sueños que inspiran la acción.  Un ejemplo de humildad, él encarna esa idea martiana, tan asumida por Fidel, de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.  Promovió la unidad en torno al Partido, practicó siempre la firmeza inquebrantable frente al imperialismo, y asumió como propia la gran advertencia del Che de que en el imperialismo no se puede confiar, pero ni tantico así.

No hablo de Ramiro en pasado, porque no hay despedida posible para él.  Evoco su ejemplo entre nosotros, servidores del pueblo y defensores de la Revolución, para remarcar la trascendencia de su obra, pero sobre todo por la inspiración que nos deja frente a los colosales desafíos actuales.

Compañeras y compañeros:

Los meses transcurridos entre el anterior Periodo Ordinario de Sesiones, en diciembre de 2025, y el que ahora clausuramos, han estado marcados por un escenario extremadamente complejo y amenazante, propio de una fortaleza sitiada.

Desde la artera agresión militar a Venezuela y el secuestro de su legítimo Presidente el 3 de enero de este año, la concepción de un mundo basado en leyes está siendo borrada por completo y amenazando con convertir al planeta en un lugar mucho más anárquico e inseguro de lo que era ya como consecuencia del feroz avance del capitalismo neoliberal.

El régimen neofascista instalado hoy en Estados Unidos reedita, sin recato, algunos de los horrores que en la primera mitad del siglo XX desatara el fascismo alemán en su afán expansionista.

Los puntos de convergencia entre uno y otro régimen resultan cada vez más alarmantemente peligrosos para el destino de la humanidad y la paz mundial.

La xenofobia, el excepcionalismo nacionalista, la mentira como instrumento de dominación, el culto a la personalidad, la proscripción de las ideologías adversas, el atropello de las culturas, la conquista de territorios y el despojo de sus recursos naturales, o el castigo colectivo a grandes poblaciones humanas no distinguen, sino que emparentan cada vez más al fascismo hitleriano con el que va dando señales de reemergencia.

No olvidemos que una parte del mundo miró para otro lado cuando se desataban los horrores del genocidio en Gaza, y para la historia quedará la impunidad y crueldad con la que aún masacran a ese pueblo e intentan extinguir su cultura.

Organismos de Naciones Unidas calculan que entre 75 000 y 90 000 habitantes de la Franja perdieron la vida como consecuencia de la guerra.  Alrededor del 60% de las víctimas son mujeres y niños inocentes, además de los más de 10 000 desaparecidos bajo los escombros de edificios bombardeados.

Insatisfechos con su perversidad, los autores del crimen generaron un desplazamiento poblacional de casi 2 millones de personas hacia una reducida franja de unos 35 a 40 kilómetros cuadrados, lo que eleva la densidad poblacional a niveles extremos de entre 30 000 a 40 000 personas por kilómetro cuadrado, algo insostenible en términos de capacidades de refugio, agua, saneamiento y atención.

Es preciso y urgente tomar conciencia de la gravedad de los hechos: cualquiera de nuestras naciones puede ser otra vez Gaza.

Sin que haya cesado totalmente ese genocidio, se intenta reeditarlo sobre más de 9 millones de cubanos a través de un bloqueo económico y un cerco energético, que han llevado el sufrimiento del pueblo cubano a niveles extremos, prácticamente incompatibles con las necesidades básicas de la vida moderna.

Los cínicos y mentirosos artífices de esa política criminal niegan el bloqueo energético.  No hablan de la Orden Ejecutiva firmada por el Presidente estadounidense, el 29 de enero de 2026, en la que amenaza con penalizar a cualquier nación que provea de combustible a Cuba.

La acción se inserta en la capacidad que ha demostrado el Gobierno estadounidense para someter la voluntad de Estados soberanos mediante la coerción y la intimidación con el uso de aranceles comerciales, lo que obliga prácticamente a todos los países a participar voluntaria o involuntariamente en el cerco económico contra Cuba.

Debido a esa arbitrariedad, Cuba solo ha recibido un buque de combustible en los últimos siete meses.

Las implicaciones económicas y sociales de ese castigo colectivo son humanamente insoportables.

El bloqueo a la entrada de diésel o fueloil le ha impedido al Sistema Electroenergético Nacional disponer, cada día, de unos 1 400 megawatts, en la llamada generación distribuida, que en meses anteriores había recibido una importante inversión para su recuperación y optimización.

Si bien es cierto que esas capacidades no habrían eliminado totalmente los molestísimos apagones actuales, es obvio que se habría aliviado su duración de manera apreciable.

La afectación eléctrica a los hogares cubanos, como consecuencia del bloqueo petrolero, acarrea otros grandes problemas a las familias cubanas, como las paralizaciones en el bombeo de agua, prolongando los ciclos de abasto del imprescindible recurso.

Ante la falta de combustibles y lubricantes, hemos visto afectarse mucho más las cosechas agrícolas y la siembra para meses venideros.  También la mayoría de los procesos productivos industriales se han paralizado.

El turismo, el más dinámico generador de ingresos frescos, está seriamente afectado por la persecución a los mercados internacionales, la falta de combustibles para la aviación internacional y las amenazas a las empresas hoteleras que operaban en Cuba.

El sistema de salud, sus terapias intensivas o las cada vez más limitadas intervenciones quirúrgicas están bajo la amenaza permanente de un apagón que compromete la vida de los pacientes.

A todo ello hay que sumar las semanas y meses de espera en puertos internacionales de miles de contenedores con insumos médicos, alimentos, equipos fotovoltaicos, piezas y materiales para resolver problemas de las plantas generadoras de electricidad, entre otros recursos indispensables para el sostenimiento de la vitalidad del país, todo debido a las amenazas a las navieras, las mismas que transportaban importaciones del sector privado como materias primas o bienes de primera necesidad que comercializan directamente en el mercado nacional.

Solo he mencionado algunos de los efectos en la economía y la sociedad de este fascista cerco que no deja dudas sobre la perversidad y desprecio con que Estados Unidos trata al pueblo cubano, con la extrema crueldad con que intenta someterlo y utilizarlo en su propósito de derrocar a la Revolución.

Se persigue la colaboración médica cubana, sobre la base de repugnantes falacias, para cortar una importante fuente de financiamiento con la cual se sostenía el sistema de salud público, gratuito y universal, y los efectos de esas medidas se agudizan cada vez más con la carencia de insumos y recursos indispensables para este vital sector cubano.

Pero a los imperialistas no les basta el cerco energético, ni cortar al máximo nuestras legítimas fuentes de ingresos financieros, también persiguen, atacan, coaccionan cualquier forma de inversión y comercio exterior.

La Orden Ejecutiva del primero de mayo de 2026 amenaza a individuos y empresas extranjeras, sean del país que sean, con sanciones secundarias sobre sus cuentas personales, visas a Estados Unidos y otras consecuencias, si mantienen cualquier tipo de vínculo comercial con Cuba.

Estamos asistiendo a la expresión más extensa y profunda de un empeño despiadado, por parte de la mayor potencia del planeta, para desconectar a la economía de un pequeño Estado insular de la economía del resto del mundo.

Mientras está en marcha este genocidio contra el pueblo de Cuba, sus ejecutores mienten descaradamente al mundo negando sus crímenes.

Mienten con tal desfachatez que ni siquiera son capaces de justificar o convencer de sus mentiras a representantes de esa nación ante el congreso federal.  Por estos días se han viralizado en las redes las honestas preocupaciones de algunos congresistas que se niegan a ser cómplices del crimen y cuestionan el bloqueo y las amenazas de agresión a Cuba con el decoro que les falta a los aprendices de führer de la actual administración.

La admirable actitud de esos legisladores, así como la de The People’s Forum, Pastores por la Paz, Code Pink y otras organizaciones estadounidenses, solidarias con Cuba durante décadas, nos recuerdan las emotivas reflexiones que provocó siempre en Fidel el apoyo de lo más noble del pueblo norteamericano.  Conociendo la verdad, el pueblo norteamericano estará indudablemente del lado justo.

El bloqueo, según nuestros cálculos y de los organismos internacionales, ha costado a Cuba un acumulado de más de 150 000 millones de dólares.  No es una cifra en abstracto, se refleja en toda nuestra vida cotidiana.

La sesión especial de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, celebrada el pasado 7 de julio, mostró el amplio repudio de la comunidad internacional a esa política agresiva.  El intento estadounidense de impedir el debate fue rechazado de modo aplastante con una votación de 136 contra 9.

Y en la misma medida en que el imperio miente y manipula, alardea de sus ayudas al pueblo cubano.  No puede haber cinismo y maldad mayor que privar a un pueblo de la satisfacción de sus necesidades más perentorias, para después jactarse de una ayuda que no cubre en absoluto el enorme costo por día que genera el cerco genocida a la isla.

¿Alguien puede creer realmente que este plan de asfixia colectiva es solo un golpe quirúrgico contra el Gobierno y sus dirigentes?  Los hechos evidencian claramente que sus objetivos buscan provocar el estallido social, dividir y golpear hasta lo más profundo al pueblo cubano.

Como han comentado historiadores y analistas, el plan de Estados Unidos contra Cuba solo es comparable, en sus objetivos y perversidad, con la reconcentración de Weyler que, a golpe de hambre, diezmó a la población cubana.  ¡De esa historia venimos y de la voluntad de vencer también!

Compatriotas:

Ante el complejo escenario que he descrito, ¿cómo persistir en la construcción del socialismo, cómo encontrar los recursos materiales y financieros para mantener las conquistas sociales de la Revolución?  Igual que en etapas anteriores, particularmente complejas, como el Periodo Especial, cuando bajo la conducción del Comandante en Jefe, y posteriormente con el liderazgo del General de Ejército, se transformó el modelo económico para adaptarlo a las desafiantes circunstancias externas, en el contexto actual nos hemos propuesto emprender las transformaciones que exige el momento, bajo la conducción del Partido, de manera colegiada y democrática, en consulta con el pueblo, sin comprometer la independencia, la soberanía nacional, ni las conquistas sociales de la Revolución.

Las 176 medidas aprobadas para la Transformación Económica y Social tienen total coherencia con los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en el 2011, desde el Sexto Congreso del Partido.

Además, son reflejo de la opinión popular recogida en las miles de asambleas realizadas en todo el país, cuando a finales de 2025 se sometió a consulta el Programa de Gobierno, ya aprobado por este Parlamento en el mes de diciembre.

En los días posteriores a su aprobación hemos estado atentos a los estados de opinión acerca de ellas y hemos compartido espacios de intercambio con varios compañeras y compañeros de diferentes instituciones.  Por lo tanto, conocemos que existen preocupaciones legítimas y francas sobre el límite de crecimiento del capital privado, la concentración de riquezas y capital por una persona, lo relacionado con los derechos de superficie, usufructo y negocios inmobiliarios, la posibilidad de privatización de empresas estatales, la ampliación y naturalización de la desigualdad, la eliminación de los subsidios en servicios altamente sensibles para la población, la transparencia en los procesos de licitación de activos, el rol del mercado, el posible impacto ideológico con la presencia de relaciones capitalistas y la falta de mecanismos de participación y control popular para combatir efectos negativos y a la corrupción.  A todos estos asuntos hay que prestarles suma atención para evitar distorsiones.

Las transformaciones que hoy implementamos no son para más capitalismo, sino para defender y avanzar en la construcción socialista; un socialismo que pone al ser humano en el centro de su obra.

La participación y el control popular no quedan en el pasado, sino que constituyen una línea de trabajo permanente y no puede quedar como una consigna.  En lo inmediato iremos a un proceso de discusión desde las estructuras del Partido con los trabajadores para argumentar, esclarecer, convocar, aportar, optimizar y corregir sobre la marcha, en tiempo real.

La efectiva implementación de estas transformaciones constituye una prioridad estratégica para la nación, y así tenemos que entenderla todos con sentido de país.  Entrañan cambios no exentos de riesgos, pero asumir un desafío es la primera condición para vencerlo.

Implementarlas lleva gradualidad, aprendizaje y conciencia de que puede que algo no nos salga bien desde el primer momento, pero todo tendrá solución si nos mueve una constante disposición a rectificar, modificar y ajustar todo lo que sea necesario, con inmediatez y sin burocratización.

En este punto quiero hacer un reconocimiento a la labor profunda y ágil de los diferentes grupos que trabajan, tanto en el contenido de las transformaciones como su sustento legislativo.  Gracias a esto hoy podemos decir que 120 de ellas ya están listas para aplicarse.

Hemos priorizado las que promueven la liberación de las fuerzas productivas, las que fortalecen el sistema empresarial, estatal y no estatal, como todo un entramado empresarial en nuestro Modelo Económico y Social, con relaciones armónicas entre ellas, además de las que facilitan la autonomía de los municipios y de la empresa estatal socialista.

Si trabajamos bien podemos reactivar de inmediato un grupo de producciones y servicios que tributan directamente al pueblo, con una mayor oferta y una mejor relación entre salario y precios, así como incrementar las exportaciones y los tan necesarios ingresos en divisas.

Para ello propiciaremos incentivos a las inversiones, a las asociaciones económicas entre el sector estatal, el privado y el cooperativo, y alianzas que permitan aprovechar capacidades y potencialidades que hoy están subutilizadas.

Se trata de una construcción colectiva en función de lograr una mayor protección social y ello demanda máxima disciplina con el máximo de eficiencia.

Esta Asamblea ha dado un paso fundamental al aprobar cinco normativas jurídicas que respaldan más de veinte transformaciones en marcha.  La aprobación e implementación inmediata de estas normas responde al principio de construirlo todo con seguridad jurídica, como garantía para aquellos que emprendan estos procesos.  Es una fase en la que no nos podemos estancar y en la que tenemos que seguir avanzando.

Muchos se preguntarán en el barrio, en la cola, en el surco, en el taller: ¿qué aportan estas normas ante las carencias que enfrentamos?  La respuesta es clara: son el blindaje jurídico al heroísmo cotidiano de nuestro pueblo.  No son normas frías, son el motor de las transformaciones necesarias para la prosperidad.  Son el instrumento que convierte la resistencia creativa en victoria tangible, que protege los derechos conquistados, mientras abrimos nuevos caminos hacia el futuro.

Representan el equilibrio necesario para preservar las conquistas sociales que nos definen como Revolución, mientras abrimos espacios a la iniciativa y a la creatividad que necesita la economía cubana para prosperar.  Es, en definitiva, lo que Fidel llamó “cambiar todo lo que debe ser cambiado”.  Todo este esfuerzo legislativo sería letra muerta sin el heroísmo cotidiano del pueblo al que pertenecemos.

Como ya hemos expresado y quiero ratificar una vez más de manera categórica: las transformaciones no se adoptan para complacer a Estados Unidos, no responden a ningún tipo de exigencia derivada del limitado proceso de conversaciones que hemos llevado a cabo en este periodo.  Son el fruto de una decisión soberana de Cuba (Aplausos).

Para su implementación resulta clave desarrollar el concepto de genuino Poder Popular, que implica la rendición de cuentas, las acciones comunitarias en función de solucionar problemas, la transparencia, los presupuestos participativos, la gestión amplia de los trabajadores en sus centros laborales, el control popular, los espacios de debate público, la articulación de todos los actores económicos en las estrategias de desarrollo local y territorial, y la generalización de las mejores experiencias de trabajo comunitario.

No será suficiente contar con una dirección general desde el nivel central, ni con la coordinación a nivel provincial.  Lo determinante será lograr una eficaz ejecución operativa a nivel territorial y comunitario.

Quiero llamar la atención sobre la importancia de la descentralización de las facultades económicas que se otorgan a las provincias, pero particularmente a los municipios.  Que nadie espere que venga de afuera una solución mágica.  Todo depende, en primera instancia y cada vez más, de nosotros mismos, de nuestros propios esfuerzos y de todos los que quieran sumarse.

Hay que romper la inercia, vencer obstáculos, cambiar mentalidades, desterrar burocratismos estériles, y enfrentar resueltamente la corrupción en el menor tiempo posible.

Repito, recuperación económica y social, las dos tienen que ir a la par.  Para ser más claro, la gradual recuperación económica tiene que llevarnos en la misma medida a la recuperación social, priorizando a los más vulnerables y a los sectores de mayor urgencia.

En otras palabras, la eficiencia económica debe servir a la justicia social, en la cual se resume buena parte del sentido de la Revolución y de su compromiso con el pueblo.

No vamos a instaurar un capitalismo depredador ni una privatización masiva del patrimonio nacional como a algunos les preocupa.  Nada más alejado del sentido de estas transformaciones.

No habrá, y esto debe quedar bien claro, privatización de la salud, la educación, la ciencia, la cultura ni los servicios estratégicos para la nación.  Lo que existe es la voluntad política de recuperarlos todos, de generar ingresos y riquezas para llevarlos a niveles de calidad superior, gratuitos y universales.

En este complejo proceso de trascendencia estratégica para la nación, será determinante el papel de vanguardia del Partido Comunista de Cuba como fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado.

Demanda actualizar e innovar lo relacionado con el papel del Partido, la militancia y el militante en la empresa estatal socialista, en las empresas privadas y en la comunidad, además de estimular y propiciar el fomento de espacios de debate teórico y práctico continuos sobre los problemas cotidianos y perfeccionar y actualizar las dinámicas de funcionamiento de las organizaciones de masas y sociales.

Se impone una conducta ética cada vez más elevada entre todos los que ocupamos responsabilidades de dirección, que guíe cada decisión que tomemos.

Esta Asamblea es la representación de nuestro heroico pueblo.  Es la voz institucionalizada de una nación que no se arrodilla, que no se doblega y que no se rinde (Aplausos).

Cuando Martí escribió que la Patria es humana o no es, no pedía un Estado que gobernara sobre el pueblo, sino un Estado que gobernara desde el pueblo.  Esta Asamblea tiene que ser la materialización de ese sueño, lo es, y así seguirá siendo (Aplausos).

Aprovecho la oportunidad para resaltar experiencias que hemos apreciado en los recorridos e intercambios en comunidades, municipios y provincias por estos meses y semanas.

En el complejo panorama electroenergético que vivimos se han incrementado las entidades estatales y privadas que han incorporado fuentes renovables de energía a sus procesos, e incluso, muchas de ellas han brindado sus servicios a la población.

Se avanza a nivel territorial para que los principales objetivos económicos y sociales funcionen con fuentes renovables de energía, a partir de un programa nacional de Gobierno, pero también con la participación y los aportes que han hecho las diferentes formas de gestión.

En el abasto de agua, tan difícil por estos días, deben ser reconocidas empresas estatales y privadas que han puesto en función de varias comunidades sus medios para la transportación de agua, además de que existen  iniciativas con la creación de nuevos reservorios.  Experiencias similares se aplican, aún de manera limitada, en la recogida de desechos sólidos en varias comunidades.

En otro asunto de particular complejidad como la disponibilidad de dinero en efectivo, que incide sobre todo en el pago a los trabajadores y, lo más sensible, a los jubilados, se encaminan soluciones con la participación de formas estatales con sus cajas extras y de formas no estatales que se han brindado para colaborar en este empeño.

Igualmente quiero destacar la mejor situación que hoy tiene el llamado Sistema de Atención a la Familia, a partir de remodelaciones estructurales y mejoras en su servicio de alimentación a los más vulnerables, donde se han implicado también los diversos actores económicos.

Transcurre con buen impacto el apoyo a los más de 32 programas sociales orientados a la atención de las personas y familias en situación de vulnerabilidad, que va creando una conciencia de solidaridad colectiva a nivel comunitario, lo que debemos reconocer, alentar y multiplicar.

Tenemos muchas insatisfacciones, que persistirán mientras no logremos aliviar las difíciles condiciones por las que estamos transitando; pero existen buenas experiencias que van aportando y que tenemos el deber de generalizar.

Es justo reconocer la intensidad del trabajo desplegado a nivel de barrios y consejos populares durante estos duros meses, con la participación directa de los cuadros del Partido, del Estado, del Gobierno, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones de masas y sociales, de los sistemas empresariales y administrativos, incluso hasta altas horas de la noche y de la madrugada.

Diputadas y diputados:

La Revolución se encuentra amenazada militarmente por el régimen fascista estadounidense que, como hemos advertido y sostenemos, solo traería terribles e impredecibles consecuencias para la paz regional y un innecesario costo en vidas humanas de cubanos y estadounidenses, que jamás deseamos.

No hay nada, absolutamente nada, que justifique ni la agresión ni las amenazas.  Los planes contra Cuba se gestan sobre bases falsas y se alimentan de las más burdas mentiras y manipulaciones.

Con tantas o más mentiras se trata de construir un pretexto para una agresión militar a Cuba, sobre la base del ridículo y patético relato de que esta pequeña isla subdesarrollada es una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Es así como actúa el imperio: no solo destruye, sino que además construye el dispositivo discursivo para que la destrucción parezca merecida e inevitable.

Ante este eventual escenario no permanecemos impasibles.  No deseamos una guerra con Estados Unidos, somos un pueblo de paz.

El Gobierno de Estados Unidos conoce perfectamente bien la disposición de Cuba a encontrar, por la vía del diálogo, solución a las diferencias bilaterales y avanzar hacia una relación de entendimiento sobre la base del respeto a nuestros derechos soberanos.

En la región de América Latina y el Caribe se observa un palpable giro político hacia la extrema derecha.  Los avances prometedores que se lograron en las últimas décadas en defensa de los derechos soberanos y a favor de la integración y la cooperación regionales han cedido paso a manifestaciones de subordinación, bajo la presión del imperialismo estadounidense, el sometimiento a los intereses de una gran potencia y la predisposición de gobiernos elitistas de derecha que se han entregado al gran capital transnacional, divorciados de las necesidades de sus pueblos.

Aun en este contexto, contamos con el respaldo y la solidaridad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y disfrutamos de relaciones fraternales con varios de los gobiernos de la región.

Sobre nuestro hemisferio e impulsada por sectores reaccionarios y ultraconservadores de Estados Unidos, acechan las viejas sombras del macartismo y la Guerra Fría.  La historia es bien conocida, por mucho que quiera ocultarse.  El costo humano en represión, asesinatos, desaparecidos y vidas destrozadas bajo el yugo de las dictaduras fascistas y opresivas que florecieron en la región en aquel periodo debería servir como enseñanza para las nuevas generaciones.

Recientemente, se observa el esfuerzo por criminalizar la genuina trayectoria de solidaridad de Cuba con las causas justas y los pueblos que aspiran a un mundo mejor, y también contra las francas expresiones de solidaridad, amistad y respaldo a Cuba desde todos los rincones del planeta, incluido los Estados Unidos.

El panfleto propagandístico publicado por el Departamento de Estado que declara a Cuba como capital del comunismo del siglo XXI es el intento más reciente de poner la historia al revés.

Ante estos nuevos planes ratificamos firmemente que nada nos desviará de la asumida vocación solidaria, internacionalista y antimperialista (Aplausos).  Forman parte de nuestra identidad, como también el empeño en construir relaciones de amistad y cooperación con todos los países y pueblos.

Compañeras y compañeros;

Amado pueblo de Cuba:

El camino es difícil, la situación es compleja, pero la voluntad de vencer es inquebrantable (Aplausos).  No somos una nación en disputa ni una colonia; somos un pueblo soberano que ha decidido su destino (Aplausos).

La historia nos ha enseñado que, en los momentos más oscuros, cuando el imperio aprieta el cerco y las dificultades parecen insuperables, el pueblo cubano encuentra en su unidad la fuerza para sobreponerse.

Eso nos legó Fidel: la convicción de que no hay situación, por complicada que parezca, sin una salida posible.  Y esa salida la encontramos cuando unimos la inteligencia con el corazón, cuando trabajamos con dedicación.

Pocos días nos separan de una fecha de profunda significación para los revolucionarios cubanos y de todo el mundo: el Centenario del Comandante en Jefe.

Mientras preparaba estas palabras de cierre de esta sesión que resultará necesariamente histórica si logramos llevar a buen destino las transformaciones en curso, pensaba en la extraordinaria sobrevida de Fidel, que diez años después de su desaparición física sigue convocándonos, exigiéndonos, empujándonos a cambiar todo lo que debe ser cambiado, por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos.

Pero eso ya lo sabíamos.  Lo verdaderamente trascendente es el modo en que sus enemigos, los que organizaron más atentados contra la vida de Fidel que contra cualquier otro líder mundial, siguen señalando como guía de la izquierda mundial, la misma que dicen que ya no existe, al Comandante en Jefe (Aplausos).

En eso no se equivocan los señores imperialistas.  Las ideas de Fidel están retoñando con una vitalidad sorprendente entre personas de todas las generaciones, de todos los continentes y de las más diversas escuelas políticas.  Fidel ya no es solo nuestro, se agiganta y se multiplica.

¡Fidel vive y promete seguir librando batallas por un mundo mejor! (Aplausos.)

¡Vivan Fidel y Raúl! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

¡Gloria eterna a los mártires de la patria! (Exclamaciones de: “¡Gloria!”)

¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”)

(Ovación.)

Fuente: Granma

Redacción Radio Enciclopedia