Hoy, La barca de oro sigue siendo mucho más que una canción: es un rito afectivo, una forma de decir adiós sin rencor, aceptando que lo amado queda atrás, a veces contra la voluntad de quien lo ama.
Hoy, La barca de oro sigue siendo mucho más que una canción: es un rito afectivo, una forma de decir adiós sin rencor, aceptando que lo amado queda atrás, a veces contra la voluntad de quien lo ama.