Significaciones de la cultura y del arte
Al apreciar contextos en espacios públicos y ante las diferentes pantallas, debemos preguntarnos: ¿Es lo mismo ver que mirar? ¿Basta el mero disfrute sin valorar? Pensemos para acercarnos al despeje de ambas interrogantes.
Somos conscientes que en el siglo XXI lideran por doquier múltiples códigos y lenguajes; estos nutren flujos informativos. Al elegir la apreciación sobre películas, series, telenovelas, exposiciones fotográficas y de pintura, es preciso considerar todas las especialidades implicadas en cada puesta conceptual y estética. Ellos exigen conocimientos al aprehender en profundidad los resultados artísticos.
Ante todo, valoremos formas y contenidos; pues ambos elementos tienen una relación recíproca. En ocasiones, las intencionalidades de educar, formar, instruir, lastran ideas y propósitos. El arte sugiere, interroga, hace meditar al revelar valores éticos y humanistas. Estos son parte del discurso narrativo propuesto por diferentes equipos creativos. Comprender el sentido cultural de cada obra requiere analizar visualidades, signos lingüísticos, estructuras dramatúrgicas, intencionalidades de emociones suscitadas desde cada pantalla.
Nuestros pensamientos y nuestras percepciones tienen determinaciones culturales, históricas y sociales. También nuestras emociones. La cultura, en la más acepción del concepto influye en el ser y el acontecer de individualidades y colectivos.
Lo expresó de manera elocuente José Martí: “Ser cultos para ser libres”. ¿Y esto qué significa? Ser cultos, soberanos con nuestra cultura es el único modo de ser nosotros mismos.
Cada vez que se interpretan o perciben procesos culturales de la vida cotidiana está presente la subjetividad personal.
La subjetividad está determinada por la sociedad, la cultura y sus instituciones y la biología humana que también es social. Constituye una unidad interactiva de cultura, familia y educación. En ella intervienen las experiencias adquiridas desde edades tempranas. Así aprendemos a ver más que mirar disfrutando valoraciones que nutren el intelecto y la espiritualidad.
Pensémoslo.

