Día Mundial de la Radio: El medio que se adapta, sobrevive y sigue siendo la voz del mundo

Día Mundial de la Radio: El medio que se adapta, sobrevive y sigue siendo la voz del mundo
Foto: Radio 26

El 13 de febrero no es un día cualquiera. Aunque el bombardeo digital nos inunda, la radio sigue ocupando un espacio único en nuestras vidas. Para celebrar esa magia, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) estableció el Día Mundial de la Radio, que se conmemora cada año en esa fecha.

La proclama oficial llegó en 2012, pero el esfuerzo comenzó años antes, con la propuesta de Jorge Álvarez, presidente de la Academia Española de la Radio. Gracias al impulso de España y al respaldo de su embajador permanente ante la Unesco, Ion de la Riva, la idea tomó forma y la Asamblea General de la ONU hizo oficial la celebración global.

La fecha del 13 de febrero no es arbitraria; conmemora la fundación de la Radio de las Naciones Unidas en 1946. Este día celebra mucho más que un aniversario: se festeja la conexión, el acceso a la información y la compañía que este medio ofrece a todos los rincones del planeta.

En un siglo dominado por las pantallas y los algoritmos, la radio representa una paradoja fascinante. Es uno de los medios de comunicación más antiguos, pero mantiene una vitalidad asombrosa. La directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, lo definió como “el espejo íntimo de un mundo que hay que escuchar para poder comprenderlo”.

La Unesco señala además que, no obstante los avances tecnológicos, la radio es el medio de comunicación más usado en todo el mundo. Su capacidad de adaptación explica este éxito. Se estima que más de 2.500 millones de personas aún carecen de acceso a Internet. Para comunidades remotas, vulnerables o con recursos limitados, la radio no es solo una opción de entretenimiento; es con frecuencia el único vínculo fiable con el mundo exterior. Es un medio de bajo coste y alta accesibilidad que estimula el debate público y permite una participación igualitaria.

Este medio trasciende asimismo la mera transmisión. Su papel es crucial en situaciones de emergencia y desastre, donde se convierte en una herramienta indispensable para la comunicación y la organización de los socorros. Esta versatilidad y resistencia son las que la Unesco busca destacar cada año con lemas temáticos.

El lema para 2026, “La IA es una herramienta, no una voz”, plantea el debate más actual del medio. Con él la Unesco impulsa la reflexión sobre cómo la inteligencia artificial puede potenciar la radio, sin sustituir su esencia humana.

Todo ello mediante su empleo en la automatización de tareas rutinarias, como herramientas de accesibilidad como la generación automática de subtítulos para personas con discapacidad auditiva, o la mejora de la verificación de datos y la búsqueda en archivos históricos.

Sin embargo, el mensaje central de la organización de Naciones Unidas es de cautela. La tecnología no genera confianza por sí sola; la generan las emisoras y los profesionales. El reto para las radios es adoptar una estrategia ética, con políticas que protejan la privacidad, garanticen la transparencia y mantengan el criterio humano en el centro.

La prueba más tangible de la vitalidad de la radio está en su programación. Más de un siglo después de su invención, la radio, como bien señala la Unesco, es el medio más dinámico, reactivo y atractivo que existe. En un mundo donde las redes sociales a menudo nos encierran en burbujas de opinión, la radio conserva esa capacidad única para unir comunidades, tender puentes y fomentar un diálogo positivo.

El Día Mundial de la Radio no es solo un homenaje al pasado; es una reafirmación de su futuro. Un futuro donde la tecnología, manejada con ética y criterio, sirve para amplificar lo que siempre ha hecho bien la radio: informar, entretener, educar y, sobre todo, hacernos sentir acompañados. Como dice el eslogan que recuerdan muchos amantes del medio: tener una radio significa que nunca estás solo. Este 13 de febrero, vale la pena sintonizar y celebrar esa amistad.

Lázaro Hernández Rey