En la defensa de los más altos valores de la Patria

En la defensa de los más altos valores de la Patria
Tomada de la ACN

Como ha ocurrido en los 67 años de Revolución triunfante, Cuba se moviliza una vez más en defensa de la paz, la soberanía y la verdad, en contra del bloqueo y de la guerra, ante el incremento de las amenazas de agresión militar del imperio estadounidense.

El masivo apoyo de los cubanos se refrenda cada día con #MiFirmaPorLaPatria, a partir del llamamiento lanzado por la Sociedad Civil Cubana en días recientes, y como genuina muestra de unidad y disposición de los nacidos en esta tierra.

En estas horas esenciales de patriotismo y espíritu revolucionario, acuden a la memoria colectiva los ejemplos y pensamientos de nuestro Héroe Nacional José Martí y del máximo líder de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro, en su labor unitaria en defensa de los más altos valores de la Patria.

La oratoria en ambos fue un instrumento eficaz para persuadir y convencer. De sus emblemáticos discursos y reflexiones brotaba la esencia de lo que,  con los años, serían las bases para la construcción de la nación cubana y su defensa.

Puso Martí toda su esperanza en la voluntad de los hombres de aunar fuerzas para alcanzar la libertad plena, alertó sobre «el peligro grave de seguir a ciegas, en nombre de la libertad, los que se valen del anhelo de ella para desviarla en beneficio propio y ensalza a los cubanos que ponen su opinión franca y libre sobre todas las cosas». A eso es lo que llamaba la dignidad plena del hombre, concepto que en la tajante disyuntiva se equilibra con otros dos factores  indispensables: “el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio”. 

Y de esa forma se expresaba en el memorable discurso conocido como Con todos y para el bien de todos: «¡Unámonos, cubanos, en esta otra fe: con todos, y para todos: la guerra inevitable, de modo que la respete y la desee y la ayude la patria, y no nos la mate, en flor, por local o por personal o por incompleta, el enemigo: la revolución de justicia y de realidad, para el reconocimiento y la práctica franca de las libertades verdaderas».

Las bases martianas de la Cuba que expresa el Apóstol en sus discursos fueron seguidas por Fidel y están presentes en tres contenidos de nuestra realidad revolucionaria: la posesión de la soberanía nacional, la toma de partido “con los pobres de la tierra” y la proeza fundadora de la alfabetización, que echó a andar nuestras potencialidades científicas y culturales.

Martí y Fidel: dos hombres, dos épocas y un mismo ideal. Uno de sus puntos recurrentes estuvo en el respeto a los fundadores, cuyo ejemplo y prédica fueron para ambos fuente nutricia.

Martí creó el Partido Revolucionario Cubano con el cual recorrería una y otra vez las emigraciones, en su labor de preparación de la guerra, Por su parte, Fidel desarrollaría la concepción del partido único y de la Guerra de todo el pueblo. Y es que ambos supieron que la garantía de supervivencia de una nación se sustenta en la unidad de los elementos disímiles que la componen.  

Uno y otro poseían un pensamiento genial, capaz del análisis más profundo, y de la expresión sintética del mismo, con solidez de argumentos y honda expresividad. La honradez, el sentido del deber, el amor a la libertad, la lucha por la independencia y contra el imperialismo, así como la solidaridad, fueron para ellos cuestiones medulares.

Ana Rosa Perdomo Sangermés