Carlos Baliño desde el pensamiento y la acción

Carlos Baliño desde el pensamiento y la acción
Foto: Adelante

En el centenario de la muerte de Carlos Baliño (1848-1926), formidable cubano que supo combinar acción y pensamiento, es meritorio recordar cuánto aportó a la formación de la Ideología de la Revolución, a su sistema dinámico de ideas, ideales, principios y valores revolucionarios, respondiendo a los intereses de las grandes mayorías, a la libertad, soberanía e independencia de los cubanos, al ideal de un mundo mejor, humano y solidario.

Ya muy anciano, con 78 años de edad, la policía del tirano Gerardo Machado (1925-1933) lo detuvo y sometió a duros interrogatorios, aun cuando se conocía de su delicado estado de salud, y eso precipitó su deceso hace una centuria, el 18 de junio de 1926.

Foto: Granma

Apenas un año antes había sido protagonista, junto a Julio Antonio Mella y otros patriotas, de la fundación del primer Partido Comunista de Cuba (PCC), como colofón de una amplísima y muy importante actividad revolucionaria en diferentes gremios, dentro y fuera de Cuba. No hubo organización política de trascendencia en el proceso revolucionario cubano en la cual él no estuviese en su núcleo gestor.

Razón tenía el enemigo de clase en considerar a Baliño el más irreconciliable adversario: nada le haría callar sus verdades revolucionarias y dejar de preparar las condiciones para que estas se levantaran y triunfaran.

Durante su estancia en Estados Unidos se había proletarizado doblemente. Sus manos dejaron los libros de las carreras paternas y se volvieron torcedoras y escogedoras de tabaco, y su cerebro hizo propias las ideas del marxismo. En su persona, en su carácter rebelde y alerta, se da lo de clase en sí y clase para sí. Cada día le esperaba una faena difícil para ganarse la vida y simultáneamente otra para despertar la lucha de sus compañeros.

La tenacidad y conciencia de Baliño se multiplicaron al conocer en 1891 a José Martí, el Maestro de los revolucionarios cubanos. Nadie como él para enfrentar la adversidad, para descubrir la necesidad del camino inmediato, para saber que conquistar la independencia de Cuba era lo más importante, arrebatándosela a las garras españolas y evitando la anexión a Estados Unidos, tal como advirtió muchas veces.

Los aportes teóricos de este primer pensador marxista leninista cubano fueron muchos. Señaló, aun cuando los demás no lo veían así, que la lucha de clases era también en Cuba el motor de la historia y que los trabajadores cubanos no podían ir a la liberación social sin conquistar antes, a la cabeza de todo el pueblo, la liberación nacional.

No hay dudas de que al fundar el Partido, Baliño se sentía más martiano que nunca, tanto como al fundar junto a propio Martí, 33 años antes, el Partido Revolucionario Cubano. Estuvo siempre firme en la decisión de tomar el camino al leninismo y que las agrupaciones comunistas que fundara, y que se fusionaron después en el PCC, se adhirieran a la Internacional Comunista.

A cien años de su muerte, la memoria de Carlos Baliño todavía permanece como ejemplo vivo de constancia, integridad y amor entre los hombres, y su obra como modelo de orientación para muchas generaciones, en las aspiraciones nobles de la humanidad.

Ana Rosa Perdomo Sangermés