Ver la variedad y riqueza en las artes visuales
Desde mediados del pasado siglo XX, las expresiones que se han posesionado del arte: instalación, performace, video arte, por mencionar las más recurrentes, ahora comparten ese mundo con la cultura visual informatizada. Son obras que requieren un proceso bajo una dinámica que implica lo transdisciplinar y lo transmedial.
Pensemos en la riqueza y la variedad de las artes visuales apreciadas en diferentes contextos.
En ellos, el incesante flujo informacional despliega estrategias de apropiación del espacio, tanto privado como público o de ambos simultáneamente. A la vez se crean plataformas que sustentan la intervención social en busca de satisfacer gustos, intereses y curiosidades.
Pensemos, en ocasiones, cerámicas y naturalezas muertas integran los paisajes de exposiciones y ventas. Muchas son atractivas para adornar el hogar, benefician lo útil y lo bello que nos hace la vida más agradable.
Quizás, poco pensamos en los elementos que la componen y cómo el artista trabajó para lograrlas.
Cada objeto: cerámicas, resinas, telas, mantiene la cualidad textual y la poesía subyacente de su origen. Las múltiples combinaciones expresivas del todo en cada pieza motivan emociones y curiosidades en quien admira ese particular mundo concebido por la imaginación y la destreza del creador o la creadora.
Para suscitar estas reacciones todo fue ideado y concebido con anterioridad desde el intelecto, la sapiencia y la destreza de quien la hizo posible. Ver cada pieza requiere implicarse en profundidad desde la plena satisfacción.

