Ver la variedad y riqueza en las artes visuales

Ver la variedad y riqueza en las artes visuales
Amelia Peláez del Casal, Flores Amarillas, 1964. Foto tomada de Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba

Desde mediados del pasado siglo XX, las expresiones que se han posesionado del arte: instalación, performace, video arte, por mencionar las más recurrentes, ahora comparten ese mundo con la cultura visual informatizada. Son obras que requieren un proceso bajo una dinámica que implica lo transdisciplinar y lo transmedial.

Pensemos en la riqueza y la variedad de las artes visuales apreciadas en diferentes contextos.

En ellos, el incesante flujo informacional despliega estrategias de apropiación del espacio, tanto privado como público o de ambos simultáneamente. A la vez se crean plataformas que sustentan la intervención social en busca de satisfacer gustos, intereses y curiosidades.

Pensemos, en ocasiones, cerámicas y naturalezas muertas integran los paisajes de exposiciones y ventas. Muchas son atractivas para adornar el hogar, benefician lo útil y lo bello que nos hace la vida más agradable.

Quizás, poco pensamos en los elementos que la componen y cómo el artista trabajó para lograrlas.

Cada objeto: cerámicas, resinas, telas, mantiene la cualidad textual y la poesía subyacente de su origen. Las múltiples combinaciones expresivas del todo en cada pieza motivan emociones y curiosidades en quien admira ese particular mundo concebido por la imaginación y la destreza del creador o la creadora.

Para suscitar estas reacciones todo fue ideado y concebido con anterioridad desde el intelecto, la sapiencia y la destreza de quien la hizo posible. Ver cada pieza requiere implicarse en profundidad desde la plena satisfacción.

Sahily Tabares Hernández

Dra. en Ciencias sobre Arte, periodista cultural y profesora‍ de la Universidad de La Habana.