Armando Romeu González, el mayor difusor del jazz en Cuba

Armando Romeu González, el mayor difusor del jazz en Cuba

La bella Habana ha sido cuna de importantes y reconocidos músicos cubanos, para orgullo y celebración de sus habitantes. Entre ellos se destaca la figura de Armando Romeu González (1911-2002), director de orquesta, compositor, arreglista, saxofonista y flautista, todo virtuosismo y amor por la música, de quien recordamos este viernes el aniversario 115 de su natalicio.

La confluencia de altos valores éticos y musicales ha premiado siempre a Cuba. La de Armando Romeu fue una familia integrada por destacados músicos que tuvieron su bien ganado reconocimiento de una generación a otra. De pequeño, con solo 8 años, comenzó a despuntar y no pasaba inadvertido en su ultramarino poblado de Regla, tocando el flautín en la banda local, pues había heredado ese talento exquisito del arraigo familiar en el arte sonoro.

No fueron solo las enseñanzas de su padre, sino también de destacados virtuosos como Alfredo Brito y Antonio Arcaño, las que lograron su temprana trascendencia a nivel internacional.

Con apenas 22 años de edad, en 1933 fundó su primera orquesta y debutó junto a la afamada Rita Montaner. Y de ahí le sucedieron otras, hasta la Orquesta Cubana de Música Moderna, de la cual fue su director, y con la que marcó un importante hito.

En su trayectoria se reconoce el mérito de haber integrado entre 1942 y 1967 la gran orquesta del cabaret Tropicana, junto con lo más selecto de los músicos cubanos del momento, para lo que contrataba a los mejores arreglistas. Con la legendaria agrupación, acompañó a notables figuras nacionales y foráneas, como el artista norteamericano Nat King Cole.

Durante su ejecutoria, recibió numerosos reconocimientos, destacándose la orden Félix Varela de Primer Grado, otorgada por el Consejo de Estado cubano, una de las más altas distinciones. Y no podía ser menos para quien, incluso, diseñó cómo enseñar a los compositores videntes a escribir para los músicos ciegos.

Lo mismo se le escuchó tocar con acierto un instrumento, que tomar la batuta para dirigir una orquesta o trasmitir sus enseñanzas como destacado profesor de armonía y orquestación, y maestro de muchos de los jazzistas cubanos.

El cariño de sus músicos y su pueblo, su constancia y calidad musical, su empeño por ser exponente fiel de los mejores valores y tradiciones del pentagrama sonoro de Cuba, así como la firmeza en sus raíces cubanísimas, lo hacen inolvidable.

Muchas y variadas fueron las obras de Armando Romeu González como compositor o instrumentista, dentro y fuera de su amada Patria. Bastaría significar que su legado y magisterio perdura hasta nuestros días, y su obra toda se conserva como un tesoro de infinita valía.

Ana Rosa Perdomo Sangermés