Los prodigios autorales del maestro Adolfo Guzmán

Los prodigios autorales del maestro Adolfo Guzmán
Foto tomada de Radio Cadena Habana

En Cuba, la cultura es un nutriente que llega a cada persona desde el hogar junto a la familia, la comunidad, los sistemas educativos e institucionales y la sociedad.

Nombres, estilos y aportes significativos de artistas relevantes aportan a ese acervo indispensable.

Evocamos desde el pensamiento crítico, los diversos prodigios autorales del maestro Adolfo Guzmán.

Fascina por su estilo pianístico, como director de orquesta, orquestador y compositor. De él es preciso hablar en presente. Su legado imperecedero es simiente y árbol frondoso.

Tal vez poco se reflexiona sobre esta integralidad. Es un ejemplo de disciplina, rigor y talento continuamente renovado. Supo dirigir con magisterio la Orquesta Riverside y el cuartero Los Modernistas. Dos formatos y estéticas diferentes. También lo hizo ante bandas de jazz y orquestas sinfónicas.

¿Qué atributos sustentaron ese impresionante magisterio?

Además del talento y de los estudios sistemáticos, la depurada labor creativa diaria, sistemática, siempre estimulado por la pasión de ser él mismo: un notable artista.

¿Su vertiente autoral más conocida? La composición.

Dan fe de su exquisito arte: textos escritos con sentido melódico, claros, sencillos, sin metáforas rebuscadas, pero con una cálida hondura espiritual. Son elocuentes las canciones: No puedo ser feliz, Profecía y Libre de pecado.

Músicos jóvenes y consagrados las estudian en provecho de su quehacer artístico.

Sahily Tabares Hernández

Dra. en Ciencias sobre Arte, periodista cultural y profesora‍ de la Universidad de La Habana.