Acerca de la percepción del cine en los públicos
Especiales relaciones con el mundo del cine suelen tener los seres humanos desde edades tempranas.
Lo han expresado destacados intelectuales mediante diferentes manifestaciones culturales y artísticas.
Una referencia valiosa y oportuna la recrea José Lezama Lima en su emblemática obra Paradiso. Él dice: “Así como la sala cinematográfica ayuda a conformar la tríada de amigos; lo que se ve en pantalla aviva nuestro sueño de vivir, añade luz e imagen a nuestra realidad y fecunda el drama o la dicha de la existencia”.
Esta sugerente relación entre el cine y los públicos propicia meditar aspectos que, en ocasiones, escapan a la percepción de las mayorías.
Preguntémonos: ¿Sentimos como propios conflictos, sueños y aspiraciones que presentan relatos y personajes en los relatos cinematográficos?
¿De qué depende esa relación o ese nexo posible? ¿Es imaginado o real?
Seamos conscientes de que todo ver es el resulta de una construcción cultural. Esta perspectiva abre un repertorio amplio de entendimiento relacionado con el ver y el ser visto; el mirar y el ser mirado.
Ante la pantalla cinematográfica y ante la televisual en el hogar donde vemos cine podemos identificarnos con actitudes, soluciones de conflictos y angustias contadas en el filme. Esto implica tanto al plano expresivo como al plano de contenido; pues ambos forman la composición icónica y nos “hablan” con lenguajes determinados. Es preciso interpretarlos.
La cultura que entretiene, nutre el espíritu, el intelecto y ayuda a formar el buen gusto. Son atributos necesarios e imprescindibles en beneficio de cada ser humano.
Pensémoslo.

