José White Laffite no fue solo un fenómeno de la técnica; fue un puente sonoro entre Cuba y el mundo, un hombre cuyo violín cantó con acento propio en los foros más exigentes y dejó una estela de perlas sonoras que, como su inmortal habanera, siguen resonando con la ternura y el fuego de su tierra.
Autor: Lázaro Hernández Rey
En la sala de música de la Catedral de Santiago de Cuba, un hombre de aspecto recio y voz enérgica dirigía con tenacidad a sus coristas.
Más que un simple escritor, Lezama fue un pensador estético, un creador de sistemas poéticos y un aglutinador cultural cuya obra representa una de las aventuras lingüísticas y metafísicas más ambiciosas del siglo XX.
La obra de Manuel Mendive Hoyos descubre el alma de Cuba en cada trazo de raíces africanas y hace visible lo invisible de nuestra cultura.
La obra de Liuba María Hevia se caracteriza por un lirismo cuidadoso y una constante exploración de las raíces musicales cubanas.
Versos Sencillos es el libro donde Martí logró la alquimia definitiva: fundir en un lenguaje accesible y musical, el amor por la patria, la solidaridad con los desposeídos, la contemplación de la naturaleza y la meditación sobre la muerte.
Pablo de la Torriente Brau encarnó la convicción de que la palabra es un arma cargada de futuro. Su existencia vertiginosa, suspendida entre la crónica y la trinchera, entre Cuba y España, entre la denuncia y el sacrificio, nos interpela sobre el papel del intelectual en los conflictos de su tiempo.
La estética afrocubana que Lecuona inauguró se manifestaba en su música no como una simple cita de carácter folclórico, sino como una estilización de la esencia de lo popular.

