Carlos Marx, organizador incansable y pujante

Carlos Marx, organizador incansable y pujante
Foto: Mesa Redonda, Cubadebate.

Considerado como el creador de la teoría científica del proletariado y una de las grandes personalidades históricas, el economista y filósofo Carlos Marx nació el 5 de mayo de 1818, hace hoy 208 años. Muy significativos fueron sus profundos estudios sobre las relaciones sociales entre los hombres y el descubrimiento de la ley del desarrollo de la historia humana.

El propio Federico Engels, al valorar sus aportes, resaltaba “el hecho, tan sencillo, pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita en primer lugar comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc…”

Poco después de su muerte en 1883, José Martí reseñaría en su correspondencia para el diario La Nación de Buenos Aires, uno de los más genuinos homenajes con que la clase obrera de Estados Unidos honraba la memoria de Marx, su valoración sobre él como “reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra, vienen a honrarlo hombres de todas las naciones”.

Martí, defensor de “ese sol del mundo moral” y apasionado por la justicia, sentía una gran admiración por aquel gigante del pensamiento universal, que siempre otorgó una importancia fundamental al desarrollo pleno de los seres humanos, sin importar lugar de nacimiento, raza, creencia religiosa o estatus social de ahí la universalidad de su pensamiento. En él primaban el humanismo y la razón, daba muestras de una gran tenacidad y de un espíritu crítico a toda prueba.

No fue un profeta sino un científico revolucionario que puso su saber al servicio de los oprimidos y dejó un gran legado, entre ellos su obra principal: El Capital. Esta obra cumbre la escribió en plena miseria, casi sin poder salir de su casa por tener todas sus chaquetas empeñadas y sin alimentarse.

Sus predicciones nos llegan hasta el presente con tal vitalidad y vigencia que es imposible ignorarlas. Fueron muchas, pero con énfasis recordamos la inestabilidad del capitalismo y sus crisis cíclicas, el papel negativo del capital financiero con su especulación y elaboración de complejos mecanismos, la globalización de los mercados y la cultura consumista, el protagonismo de los monopolios, las ideas revolucionarias de la lucha de clases y la capacidad de los explotados para revelarse de la opresión y la inequidad. A este gran pensador del siglo XIX debemos volver una y otra vez para comprender el mundo de hoy, a partir de que desde su época supo mirar muy lejos.

Carlos Marx y el marxismo no nos son ajenos, porque de lo contrario estaríamos adoptando la postura del aldeano vanidoso sobre lo cual nos advirtiera hace mucho tiempo nuestro Martí.

Ana Rosa Perdomo Sangermés