Comprender la Estética en su dimensión expresiva
Identificar lo bello como valor estético continúa siendo un interés de gozo para varias generaciones. Pensemos juntos la disciplina de la Estética desde una visión mucho más abarcadora.
Es preciso analizar la ampliación del campo estético como valor expresivo en la vida cotidiana.
Cualquier objeto, sea de procedencia humana o natural, puede desempeñar una función estética. De ningún modo existe una barrera infranqueable entre el mundo de lo estético y el de lo extra estético.
Ambos expresan los saberes de maneras diferentes. Lo estético está presente en fuentes proveedoras de imágenes y símbolos en la sociedad mediática y en las realidades construidas a diario.
Pensemos, por ejemplo, en el valor estético del Unicornio de Silvio Rodríguez. En su canción tiene una connotación de búsqueda y hallazgo seductora. Nos hace meditar sobre el unicornio encontrado, sí, de alguna manera.
Otro ejemplo aporta el escritor guatemalteco Augusto Monterroso al evocar su dinosaurio.
Dice en un sugerente verso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Siguiendo con Monterroso, él mismo nos advierte en su literatura que analicemos el valor estético de hallazgos inesperados y plantea: Cuando un libro se inicia, como La metamorfosis, de Kafka, proponiendo: Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.
Al lector, a cualquier lector, no le queda otro remedio que decidirse, lo más rápidamente posible, por una de estas dos inteligentes actitudes: o tirar el libro y exclamar no puedo seguir, o leerlo hasta el fin sin interrupción.
Sin dudas, hoy pensamos juntos sobre dos propuestas interesantes que desde el pensamiento cultural crítico nos hacen meditar sobre el valor de la estética en la música, la literatura y la vida cotidiana, por qué no?

