Concierto didáctico del Piquete Típico Cubano afianza vigencia del danzón
Al cumplirse este año el aniversario 147 de la creación del danzón, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación Cubana y reconocido como baile nacional, el Piquete Típico Cubano ofreció un concierto didáctico en la sala de conciertos Gisela Hernández (1912-1971) del Museo Nacional de la Música.
La dinámica del encuentro consistió en la interpretación de danzones emblemáticos, una breve clase que incluía la enseñanza de pasos elementales de su coreografía y su historia, y revelaciones sobre la simbología -lenguaje- del abanico en los salones de baile del siglo XIX, donde la mujer cubana eludía cualquier juicio incriminatorio de madres y damas de compañía gracias a ciertos movimientos y poses.
Según una de las interpretaciones, elevar el abanico cerrado y colgado de la mano derecha significaba que se buscaba prometido, mientras que si lo tomaban en la izquierda, dejaban claro que ya tenían compromiso; cerrarlo apresuradamente era señal de celos y llevarlo junto al corazón indicaba que se sufría por amor.
Otra de las versiones establece códigos más directos: Sostener el abanico con la mano derecha delante del rostro decía: sígame; mantenerlo en la oreja izquierda: quiero que me dejes en paz; moverlo con la mano zurda alertaba: nos observan y con la mano derecha aclaraba: quiero a otro; arrojarlo quería decir: te odio; deslizarlo sobre la mejilla: te quiero, y presentarlo cerrado: ¿me quieres?; apoyarlo en la mejilla derecha era un sí; sobre la mejilla izquierda, un no; mantenerlo abierto, tapando la boca: estoy sola y apoyarlo en los labios era una invitación a ser besada.

Durante la presentación, la musicóloga y experta en el género Isela Vistel Columbié explicó que la canción que abrió el concierto, Las alturas de Simpson, marcó el inicio del movimiento musical y danzario creado en 1879 por Miguel Failde (1852-1921) en el barrio matancero que nombra el tema; velada en la que sonaron otros títulos populares y atemporales como Amalia Batista, de Rodrigo Prats (1909-1980).
Vistel Columbié, quien también es la representante de la orquesta, explicó que el Piquete Típico Cubano, fundado en 1963 a propuesta del destacado pianista y musicólogo Odilio Urfé (1921-1988), ha tenido durante más de seis décadas un formato muy especial, pues se mantiene fiel a las sonoridades cubanas decimonónicas -danzas, contradanzas, danzones, valses-, preservando, además, instrumentos como el cornetín, el trombón de pistón y el timbal de oreja, que son específicos en estos formatos.
Dirigido por Jorge Vistel Columbié, el Piquete cuenta con el respaldo del Museo Nacional de la Música, institución que custodia las partituras originales y facilita aquellas que pueden ser adaptadas para el formato orquestal del conjunto; tanto así que el concierto de hoy forma parte de la programación habitual de la institución, donde el segundo miércoles de cada mes se presenta el espacio El danzón: Memoria e historia, bajo la dirección de la destacada investigadora e historiadora del arte Ada Oviedo.
Fuente: Agencia Cubana de Noticias

