Cruzada Teatral Guantánamo Baracoa: reencuentro entre países que enamora
Para Lina Marcela Silva Ramírez, directora del grupo colombiano Clownmunidad, este viaje a Cuba, a la Cruzada Teatral Guantánamo Baracoa, es un reencuentro con un camino que ya conoce, pero que nunca deja de asombrarla.
Cuenta que participó en la Cruzada 2020 con otra agrupación de Colombia, «conocí toda la ruta, estuve en la segunda etapa», recordaba, fue esa primera experiencia la que dejó una semilla.
En otro festival posterior, Lina se encontró con uno de los maestros organizadores de la Cruzada, parte vital de su historia, «Él vio la obra como tal del grupo Clownmunidad de Cali, y nos extendió la invitación y acá estamos», dice, ese «acá» era un punto de partida lleno de expectativas, justo antes de que la caravana empezara su recorrido por las montañas.
Para Lina, regresar desde Cali a Guantánamo conectaba con la esencia misma de su proyecto artístico.
«Nos gustó la Cruzada y la Clownmunidad tiene un proyecto cultural que se ocupa y quiere proyectarse en espacios sociales, comunitarios, rurales, digamos, todo lo que tenga que ver con llevar el arte a diferentes lugares, y ojalá a cada rincón del mundo».
“Para nosotros es importante participar en este tipo de eventos que nos permiten no solamente una proyección internacional, sino también esa conexión con los lugares que más necesitan el arte y la cultura», expresa sobre esa filosofía que resuena con el propósito fundacional de la Cruzada en 1991: llevar el teatro a donde casi nunca llega.
Entre los integrantes que la acompañaban estaba la actriz Ana Sofía, para quien todo sería nuevo; antes de empezar, compartía su entusiasmo: «me enteré de la Cruzada por nuestra directora, por la invitación que nos extendió el maestro Roberto Tomás».
Expresó entonces que iba muy expectante por lo que encontrarían, por toda la gente, «estoy muy contenta de estar acá, de poder subir la montaña con todo el amor, para llevar mucho arte a donde tal vez no es tan fácil que ingrese».
La adaptación sería su principal herramienta en un viaje donde cada día presenta un escenario distinto, Lina lo explicaba así antes de partir: «hacemos teatro de sala, pero también nos aventuramos a hacer teatro en calles, queremos que nuestras obras sean ligeras, que se puedan acoplar a cualquier espacio y la Cruzada nos ofrece todos los días un escenario distinto, con población distinta, intereses muy diversos», detalla.
«Los espectáculos que intentamos hacer no son enfocados a un único público, sino a todas las edades, y que sean lo más claros y cercanos a las costumbres latinoamericanas», refiere.
«Venimos con dos obras -aunque tal vez presentemos una sola: ‘Pobre Diabla’, que son unos relatos típicos y tradicionales de nuestra ciudad, donde el diablo aparece en una discoteca y contamos cómo Cali está muy ligada a esa historia del diablo como referente de resistencia, identidad, de afrocolombianidad», detalla Lina emocionada.
«Y tenemos otra que es nuestro universo clown, donde los payasos se atreven a hacer cosas distintas, a equivocarse y a trabajar desde el error».
Incluso antes de comenzar la travesía, el deseo de volver ya está presente, «por mí vendría cada año», manifiesta Lina con una sonrisa, pero inmediatamente menciona la realidad que enfrentan como colectivo independiente.
«Nos toca trabajar bastante para poder conseguir los recursos porque somos un grupo independiente, y no hay ningún aporte oficial, nosotros mismos proveemos los recursos».
«Todo lo que hoy nos tiene acá es nuestro propio trabajo, y eso me hace sentir muy orgullosa, tanto de los muchachos como del proceso que vamos llevando hace ya tres años», comenta sobre los seis integrantes de la agrupación, voluntades unidas para este viaje.
Cuando ofrecieron sus declaraciones, faltaban solo horas para que la Cruzada comenzara su andar.
Hoy, la caravana ya lleva siete días de recorrido por las montañas, y esas palabras previas adquieren un nuevo significado, puesto que lo que entonces era expectativa, ahora se convierte en realidad: un intercambio donde el teatro sirve de puente, y donde artistas colombianos y comunidades cubanas se encuentran en la convicción compartida de que el arte, cuando llega a donde más se necesita, cumple su función más auténtica.
Fuente: Agencia Cubana de Noticias

