Cuba: 130 años de una heroica gesta mambisa

Cuba: 130 años de una heroica gesta mambisa
Foto: Radio Rebelde

Bajo un fuerte toque de campanas y plenos de optimismo patrio, llegaron a Mantua hace 130 años los integrantes de la columna invasora mambisa, comandados por el Mayor General Antonio Maceo, quienes 92 días antes habían salido desde Mangos de Baraguá (en el oriente de Cuba) con el fin de llevar la Guerra Necesaria hasta la zona occidental.

Lo ocurrido aquel 22 de enero de 1896 había sido un sueño largamente acariciado por los insurrectos, mas no resultó una ruta fácil esa brillante acción, que resultó síntesis y consolidación del arte militar cubano.

Atrás quedaban cerca de mil 800 kilómetros recorridos, 27 combates, 22 poblaciones importantes ocupadas y el arrebato al enemigo de abundante equipo militar. La magnitud de la hazaña se hace más evidente al considerar que la fuerza invasora nunca sobrepasó la cifra de 4 500 efectivos, mientras las tropas del ejército colonial español, desplegadas en su frente, sumaron cerca de 200 mil soldados regulares y paramilitares.

Dieciocho días después de su partida arribó Maceo a territorio camagüeyano, dentro del cual atravesó, sin una sola baja, la peligrosa trocha de Júcaro a Morón, acción combativa calificada como una verdadera proeza, pues se encontraba fuertemente fortificada y custodiada por los soldados enemigos. Allí se reunió con el General en Jefe Máximo Gómez para puntualizar la estrategia y seguir con la misión.

Foto: Radio Rebelde

Ya en tierras villareñas libraron juntos las acciones de La Reforma, Iguará, Los Indios, Casa de Tejas, Manacal, Manicaragua, El Quirro, Siguanea y el histórico combate de Mal Tiempo, una de las más importantes de las fuerzas insurrectas durante la guerra de independencia contra el colonialismo español.

Al adentrarse en territorio matancero se produjo el combate de Calimete y el primero de enero de 1896 los mambises ya estaban en La Habana.

Ambos jefes deciden que Maceo continúe su avance hacia Pinar del Río para culminar la invasión, y que Gómez permanezca en la capital para llevar a cabo su campaña militar conocida como La Lanzadera. En tierra vueltabajera se llevan a cabo combates en Cabañas, San Diego, Bahía Honda, La Mulata, Viñales, Las Taironas y Tirado, para finalmente entrar a Mantua.

Según estudiosos de la historia cubana, esta Invasión de Oriente a Occidente es considerada como la más extraordinaria hazaña político-militar llevada a cabo durante nuestras guerras independentistas en el siglo XIX.

Para los patriotas que conspiraban era fundamental darle un carácter nacional a la contienda, obligar a Arsenio Martínez Campos -entonces Capitán General y Gobernador de Cuba- a pasar a la defensa y destruir la riqueza occidental que se concentraba fundamentalmente en Cárdenas-Jagüey-Colón, con las grandes producciones cañeras. A lo interno, se logró disminuir el regionalismo y el caudillismo, porque la invasión fue, además, un factor que contribuyó a la unidad.

Y aquella extraordinaria gesta tuvo un hermoso Himno Invasor, que alentó a los mambises que peleaban por la libertad de Cuba y cuyas estrofas se cantaron hasta los confines de Vuelta Abajo.

Un himno de combate que hoy adquiere excepcional vigencia en otras circunstancias, ya en defensa de la libertad:

“A Las Villas valientes cubanos/ a Occidente nos manda el deber/ de la Patria arrojar los tiranos/ a la carga a morir o vencer./ De Martí la memoria adorada/ nuestras vidas ofrenda al honor/ y nos guía la fúlgida espada/ de Maceo el caudillo invasor./ (…)De la guerra la antorcha sublime/ cubra el cielo de intenso fulgor,/ porque Cuba se acaba o redime,/ encendida de un mar a otro mar./ A la carga escuadrones volemos/
que al degüello el clarín ordenó,/ los machetes furiosos alcemos,/ muera el vil que la Patria ultrajó”.

Ana Rosa Perdomo Sangermés