Día del Teatro Cubano: una conmemoración de la valentía

Día del Teatro Cubano: una conmemoración de la valentía

El Día del Teatro Cubano, que se celebra cada 22 de enero desde 1980, es mucho más que una fecha en el calendario cultural; es un símbolo de identidad nacional y un recordatorio de cómo el arte escénico en Cuba se entrelazó, desde muy temprano, con el anhelo de libertad y la construcción de la patria.

 Los Sucesos del Villanueva: un grito desde las tablas

El origen de esta celebración se remonta a un acontecimiento trágico y fundacional ocurrido en 1869, en plena Guerra de los Diez Años por la independencia de Cuba. El teatro Villanueva, ubicado en la Habana colonial, fue el escenario de un acto de desafío político que terminaría en represión y derramamiento de sangre.

Durante la representación de la obra bufa Perro huevero, aunque le quemen el hocico, el actor José Sigarroa exclamó: “¡Viva la tierra que produce la caña!”, una clara alusión a la Cuba insurgente. El público, compuesto en gran parte por simpatizantes independentistas, respondió con vivas a Carlos Manuel de Céspedes y gritos de “¡Viva Cuba Libre!”.

El ambiente ya estaba caldeado. Las mujeres asistieron con cintas de los colores de la bandera cubana, y el teatro estaba decorado con banderas cubanas; la enseña española brillaba por su ausencia. La represión colonial no se hizo esperar: el Cuerpo de Voluntarios, una entidad paramilitar afín al gobierno español, rodeó el edificio de madera y, ante los gritos independentistas, abrió fuego contra el teatro y la multitud que huía.

Este hecho, conocido como “Los Sucesos del Villanueva”, marcó para siempre al teatro cubano, demostrando que su lugar estaba al lado de las causas justas. Al día siguiente, el joven José Martí publicó su drama patriótico Abdala en el periódico La Patria Libre, consolidando así el vínculo entre escena y nación.

 Las Jornadas Villanueva: celebración y reconocimiento en la actualidad

Para honrar la memoria de aquel sangriento suceso, en torno al 22 de enero se organizan las Jornadas Villanueva, un espacio que busca destacar y premiar lo más relevante de la escena teatral del momento. El evento central es la entrega de los Premios Villanueva de la Crítica Teatral, otorgados por la Sección de Crítica de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Además, desde 1999, el clímax de la jornada es la entrega del Premio Nacional de Teatro, el máximo galardón a la trayectoria de toda una vida. Los primeros en recibirlo fueron los fundadores de Teatro Estudio, los hermanos Raquel y Vicente Revuelta, y este año lo mereció el destacado actor Fernando Hechavarría Gibert.

 Raíces y horizontes: el teatro cubano más allá de una fecha

Para comprender la profundidad de esta conmemoración, es necesario mirar tanto al pasado lejano como al presente.

Puede decirse que el teatro en Cuba tiene sus raíces en los areítos, ceremonias de los pueblos originarios en las que se mezclaban canto, danza y mímica para narrar historias tribales y rituales.

Siglos después, figuras como Francisco Covarrubias -creador del personaje costumbrista el “negrito” y considerado fundador del teatro vernáculo cubano‒ sentaron las bases de una escena nacional con sello propio.

 El teatro contemporáneo: desafíos y vitalidad

En la actualidad, el teatro cubano constituye una escena viva y pujante, aunque también enfrenta retos. La crítica especializada señala en ocasiones una desconexión entre los espectáculos más celebrados por el público y la crítica, y los que se programan durante las Jornadas Villanueva. A pesar de ello, la cartelera nacional sigue activa, con compañías y proyectos que exploran nuevas narrativas y formas, manteniendo vivo el espíritu de reinvención que ha caracterizado al movimiento teatral cubano a lo largo de su historia.

El Día del Teatro Cubano es, en esencia, una conmemoración de la valentía. Recuerda a aquellos artistas y espectadores del Villanueva que usaron las tablas como trinchera, y celebra la capacidad del teatro para reflejar, cuestionar y festejar la identidad de un pueblo. Es un día para honrar la tradición ‒desde los areítos hasta la dramaturgia contemporánea‒ y para mirar con esperanza y espíritu crítico el futuro de una escena que sigue siendo un termómetro esencial de la realidad y la cultura cubanas.

Gilberto González García