El arte de actuar en televisoras diferentes
¿Cuántas veces, ante la pantalla televisual, hemos sentido el conflicto del personaje como propio? ¿De qué depende esa empática relación?
Pensemos en ese nexo impredecible con actores y actrices que, en ocasiones, nos unen a una trama ficcional.
Intérpretes masculinos y femeninos interiorizan situaciones, gestos, expresiones y diálogos diseñados por guionistas y directores. Los inspira lo “real” imaginado o no, pero que debe ser, ante todo, verosímil, convincente.
Los múltiples desafíos de “ser” otros seres humanos exigen de actor y de la actriz; saberes, rigor, estudios; creaciones actorales en función del relato convocado. Ese acto específico ocurre en la escena. Esta, mientras dura, deviene acción parlante o silenciosa.
Comprender el sentido dramático de las narrativas ficcionales enriquece la percepción participativa de las audiencias. Suele pensarse: el melodrama demanda llorar y llorar: Sí, implica emociones, incluso puede ser patético; pero solo si determina en la solución del conflicto. En este género la causalidad es premeditada. Mas debe estar justificada en el guion para comprender actitudes de personajes, intérpretes y de nosotros, los públicos.
Las ficciones revelan valores no los forman. Es preciso comprender el sentido cultural de cada obra. Y en ese sentido cada intérprete es esencial. Trabaja a partir del guion y de la dirección; pero su yo creativo, la concepción dramatúrgica basada en la cientificidad incide en el resultado artístico.
Lo demuestra la primera actriz Yaité Ruiz mediante su personaje Zuleica en la telenovela cubana Ojo de agua. Se puede concordar con actitudes y personajes de Zuleica; pero, ante todo, es una buena madre. Tal vez no educó bien, no supo hacerlo o privilegió el cariño sin atender a la formación ético de su hijo, como debió ser.
Es una buena madre. Esta esencia fluye en la pasión del personaje y de la primera actriz. ¿Qué nos advierte? Urge activar estados de conciencia, las escuchas de los otros, y revisar pensamientos propios con la humildad de quienes aprendemos a vivir cada día.
Pensémoslo.

